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lunes, 5 de septiembre de 2011

Sinestesia...

No es un accidente que la sinestesia sea ocho veces más común entre artistas que en el resto de la población. (Vilayanur Ramachandran)
El cerebro es el órgano encargado de recibir y procesar toda la información sensorial que nos llega. La visión que cada uno de nosotros tiene del mundo que nos rodea se debe a la manera en que el cerebro maneja los datos proporcionados por sentidos. Por esta razón, cada uno de nosotros puede interpretar cierto estímulo de forma distinta.

Sin embargo, hay personas cuya visión del mundo es muy diferente de la del resto. Personas que asocian colores a los sonidos, huelen palabras o palpan la música. No es una enfermedad, estas personas simplemente ven la naturaleza de una forma distinta: los sinestésicos.

Un sinestésico puede, por ejemplo, oír colores, ver sonidos, y percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto con una textura determinada.

Carol Crane es sinestésica. De niña sabía que era distinta al resto de la gente. Cuando escucha música no sólo oye los sonidos, los siente en su cuerpo. Para ella, el sonido de la guitarra es como una ráfaga de aire en los tobillos, el piano es una ligera presión en el pecho y la música jazz es como una lluvia suave. Pero no sólo eso. Ella ve cada número de un color distinto. Por ejemplo, el número cinco para ella es de color verde. Hay quien saborea palabras, como James Wannerton, para quien el nombre Nueva York sabe a huevos pasados por agua mientras que Londres sabe a puré de patatas con muchos grumos. Su caso es más común de lo que puede parecer. Se estima que hay un sinestésico por cada 500 personas en los casos más simples, cifra que se eleva a uno entre 15000 para los casos más raros. Sin embargo, alrededor de la mitad de las personas pueden tener una forma básica de sinestesia al asociar, por ejemplo, sonidos agudos con colores brillantes y sonidos graves con colores oscuros. También se cree que en bebés de hasta tres meses este fenómeno puede ser común y es más tarde cuando el cerebro aprende a separar los estímulos.

La palabra sinestesia procede del griego syn (junto) y aistesis (sensación) por lo que viene a significar algo así como “la unión de las sensaciones”.Cada sinestésico ve el mundo de forma distinta ya que se han clasificado hasta 19 tipos distintos de sinestesia. Parece claro que el origen de la sinestesia está en el cerebro, pero no así el mecanismo por el que se produce. Hay dos teorías sobre la causa de la sinestesia. Según la primera, un sinestésico tiene más conexiones físicas en el cerebro, lo que permite “enlazar” los estímulos que proceden de distintos sentidos. Según la segunda teoría, el número de conexiones en el cerebro es el mismo, pero el nivel de inhibición bioquímico es distinto por lo que se pueden producir las conexiones cruzadas que llevan a enlazar las distintas sensaciones.

Además de ser una oportunidad de entender un poco mejor cómo funciona nuestro cerebro, la sinestesia puede permitirnos averiguar cómo se produjo el salto evolutivo que condujo al desarrollo del lenguaje.

El siguiente video es un buen esfuerzo que explica de manera clara lo que es la sinestesia..
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lunes, 8 de agosto de 2011

¿Cómo se llama? ¿cómo se llama...?


Ahora con el regreso a la universidad, al trabajo, etc..., a menudo suele ocurrir que se nos acerca una persona cuya cara podemos reconocer, pero es imposible recordar su nombre.

Ahora científicos parecen haber entendido porqué, en ocasiones, olvidamos el nombre pero no la cara de un conocido: recordar diversos aspectos de una situación es un trabajo "de equipo" en el cerebro.

Según los investigadores de la Universidad de Bristol, Inglaterra, cuando necesitamos recordar cómo un objeto particular, por ejemplo una cara, surgió en un lugar o en algún momento particular, es necesario que actúen juntas múltiples regiones cerebrales.

Éstas son el hipocampo, la corteza perirrinal y la corteza prefrontal medial.

Se sabe desde hace tiempo que estas tres regiones parecen tener papeles específicos en el procesamiento de recuerdos.

La corteza perirrinal parece ser crucial para nuestra capacidad de reconocer si un objeto es conocido o nunca lo habíamos visto. El hipocampo es muy importante para el reconocimiento de lugares y para la navegación, y la corteza prefrontal medial está asociada con funciones cerebrales mayores.

Pero éste es el primer estudio que muestra que estas tres regiones pueden interactuar, formando un circuito cerebral.

Los científicos, que publican la investigación en el Journal of Neuroscience, llevaron a cabo experimentos con ratones para examinar la función del hipocampo en las tareas de reconocimiento de recuerdos.

En experimentos separados también investigaron cómo el hipocampo interactúa con las dos cortezas, la perirrinal y la prefrontal medial.

Descubrieron que ni el recuerdo del "objeto en su lugar" (donde dejamos las llaves) ni del "reconocimiento del orden temporal" (donde las vimos por última vez) pueden formarse si se rompe la comunicación entre estas tres regiones.

Según los investigadores, el estudio revela la presencia de un importante circuito cerebral hasta ahora desconocido.
"En la vida diaria normal recogemos información en este circuito cerebral, que puede involucrar también a otras partes del cerebro", explica la doctora Clea Warburton, quien dirigió el estudio.

"Si reconocemos a alguien en el supermercado pero no recordamos su nombre, esto puede deberse a que sabemos que hemos visto a esa persona en otra parte, quizás en el trabajo".

Y esta dificultad para recordar dónde la hemos visto, agrega la investigadora, puede deberse a varias razones.
"Los procesos pueden volverse defectuosos con el paso de la edad, o quizás estamos demasiado ocupados para esforzarnos en recordar, o puede deberse a que una porción del circuito cerebral no está funcionando".

"Por eso necesitamos usar estrategias para poder procesar mejor la información", agrega.
Estas estrategias, dice, pueden involucrar repetir en voz alta el nombre de una persona cuando nos la presentan la primera vez, o poner atención en una clave de su cara o cabello, cualquier cosa que ayude a que ese recuerdo se forme con más profundidad en nuestra memoria.

Tal como señalan los investigadores, el hallazgo de la función conjunta de estas regiones tiene implicaciones importantes para el entendimiento de la memoria y para ayudar a tratar a personas con discapacidades de memoria, como quienes sufren de la enfermedad de Alzheimer.

Fuente: BBC Mundo

sábado, 6 de agosto de 2011

La mente de un psicópata como Anders Behring Breivik...

Según el doctor Robert Hare, investigador sobre psicología criminal, se estima que un 1% de la población es psicópata. Otras estimaciones incluso llegarían al 6%.

Sin embargo, actos atroces como el perpetrado por Anders Behring Breivik nos parecen no propios de seres humanos. Breivik fue el autor del reciente doble ataque terrorista que ha sufrido Noruega, un país que se caracteriza precisamente por ser un ejemplo de civismo y armonía. Breivik, de 32 años, está acusado de matar a 68 personas en la isla de Utoya, donde disparó contra los jóvenes que participaban en un campamento de las juventudes socialdemócratas, y a otras 8 en Oslo, donde colocó una bomba cerca de la sede del Gobierno.

El abogado del asesino, Geir Lippestad, asegura que su cliente sufre “trastornos mentales” y que cree que se encuentra en un “estado de guerra”. Lippestad, elegido por el propio Breivik para su defensa, lo definió como “una persona muy fría que no mostró empatía con las víctimas”. Añade: "Su visión de la realidad es rara y es difícil de explicar. Está en una burbuja. Odia a cualquier persona que no sea un extremista. Odia a cualquiera que sea demócrata y que defienda los valores democráticos."

¿Entonces? ¿Cómo es posible que haya tantos psicópatas y, sin embargo, no haya muchísimos más casos como el de Noruega? Una personalidad psicopática no es sinónimo de asesino en serie o de ser una especie de Hannibal Lecter. Un psicópata puede ser una persona simpática que, no obstante, no duda en cometer un delito cuando le conviene y, como se ha comentado, lo hace sin sentir remordimientos por ello. Además, la mayoría de los psicópatas no cometen delitos, pero no dudan en mentir, manipular, engañar y hacer daño para conseguir sus objetivos.

Lo que sabemos es que los cerebros de los psicópatas no son igual al cerebro del resto de la gente. Gracias a la tomografía por emisión de positrones (PET en sus siglas en inglés) permite escanear la actividad del cerebro ante determinados estímulos. Los estímulos relacionados con las capacidades de empatía se encuentran ausentes en el lóbulo prefrontal del cerebro en el caso de los psicópatas, ya que el lóbulo prefrontal es el mecanismo principal de nuestros razonamientos morales, y en el caso del psicópata se halla inactivo ante un estímulo que sugiera empatía hacia terceras personas.

Según un estudio publicado en el British Journal of Psychiatry, los psicópatas muestran menos actividad en áreas del cerebro relacionadas con la evaluación de las emociones vinculadas a las expresiones faciales. E investigadores del Instituto de Psiquiatría del King’s College de Londres hallaron en agosto de 2009 que los psicópatas tienen conexiones defectuosas entre la parte del cerebro que maneja con las emociones y la que maneja los impulsos y la toma de decisiones.

La falta de remordimientos radica en la cosificación que hace el psicópata del otro, es decir: quitarle al otro los atributos de persona para valorarlo como cosa. Pero esta cosificación se puede dar también en muchas personas que no presentan cuadros psicopáticos. Es la razón de que, por ejemplo, los soldados puedan ser tan agresivos con el enemigo: los enemigos ya no son personas como ellos sino una cosa, una amenaza sin humanidad.

Uno de los experimentos más famosos que sugieren hasta qué punto todos nosotros podemos cosificar a una persona o a un grupo de personas es el llamado Experimento de la cárcel de Stanford. Fue llevado a cabo en 1971 por un equipo de investigadores liderado por Philip Zimbardo, y en él se reclutaron voluntarios que desempeñarían los roles de guardias y prisioneros en una prisión ficticia. En un futuro post hablare sobre este experimento.

Otro similar fue el experimento de la Tercera Ola, donde el profesor de historia Ron Jones realizó un estudio sobre la Alemania nazi con alumnos de secundaria para demostrar que incluso las sociedades libres y abiertas no son inmunes al atractivo de ideologias autoritarias y dictatoriales.

Otro parecido es el experimento de Milgram. Fue llevado a cabo en 1963 por Stanley Milgram, tres meses después de que Adolf Eichmann fuera juzgado y sentenciado a muerte en Jerusalén por crímenes contra la humanidad durante el régimen nazi en Alemania. Milgram ideó estos experimentos para responder a la pregunta: ¿Podría ser que Eichmann y su millón de cómplices en el Holocausto sólo estuvieran siguiendo órdenes? ¿Podríamos llamarlos a todos cómplices?

Para el doctor Robert Hare los criterios que definen a la personalidad psicopática pueden evaluarse mediante una lista de 20 características denominadas Psychopathy Checklist (PCL), entre las que destacan Autoestima exagerada, constante necesidad de obtener estímulos y tendencia al aburrimiento, tendencia a mentir de forma patológica, comportamiento malicioso y manipulador, afectividad frívola, con una respuesta emocional superficial y falta de empatía, crueldad e insensibilidad.

A continuación una interesante entrevista a Robert Hare a propósito de los psicópatas realizada en el programa Redes

miércoles, 20 de julio de 2011

El cerebro de un Zombi...

Empezó como una especie de broma y ha terminado dando lugar a varios artículos, entrevistas, infografía e incluso investigaciones. En colaboración con la "Zombie Research Society" (Sociedad para la Investigación de los Zombis), el neurocientífico Bradley Voytek y su colega Timothy Verstynen han analizado el comportamiento de los zombis que aparecen en cómics y películas desde un punto de vista neurológico, y el resultado es entender sus desórdenes y así evitar un hipotético ataque (XD jaja).

"Este trastorno, al que hemos bautizado como "Trastorno Hipoactivo de Déficit de Conciencia", escribe Voytek, "se caracteriza por la pérdida del comportamiento racional, voluntario y consciente y su sustitución por agresiones compulsivas, atención conducida por estímulos y la incapacidad de coordinación motora y lingüística".
Traducido: los zombis tienen el cerebro hecho papilla y para demostrarlo, Voytek y su colega han reconstruido el hipotético escáner cerebral de un zombi en comparación con el humano. Las áreas el color naranja son las zonas destruidas en el cerebro de un "muerto viviente":

Este nivel de daños cerebrales, aseguran los científicos, conduce a un patrón de violencia y apatía social y los pacientes tendrían "pocas posibilidades de rehabilitación", bromean. De hecho, añade Voytek, la única recomendación posible sería la inmediata puesta en cuarentena del individuo afectado, aunque se atreven a dar algunas instrucciones básicas para defenderse de un ataque, en función de las características que los zombis presentan de forma habitual:

1. Daños en el cerebelo: ataxia

Este daño en el cerebelo explicaría su movimiento lento y descoordinado característico de los zombis, por lo que la primera opción es correr o subirse a un lugar elevado. En cualquier caso, advierten, hay que tener cuidado con una segunda clase de zombis, los zombis "rápidos", que no tienen este problema y son mucho más peligrosos.

2. Daños en el lóbulo temporal: mala memoria
Otra de las características de los zombis es que enseguida olvidan lo que estaban haciendo. El daño en el lóbulo temporal provoca un problema con la creación de recuerdos, de modo que permanecer un rato escondido es una buena estrategia, hasta que el zombi se distraiga con otra cosa.

3. Daños en la corteza parietal: no sienten dolor.
Si no puedes matar a un zombi arrancándole la cabeza es mejor que no luches con él, porque ellos no sienten dolor y tú sí. Esta característica se explicaría por los daños en la corteza parietal.

4. Síndrome de Bálint.
Parte de estos daños en la corteza parietal explicaría que los zombis sean víctimas del síndrome de Bálint, una enfermedad que se manifiesta en dificultad de mover los ojos y calcular distancias, de modo que no resulta difícil escapar de su mirada y distraerlos.

5. Síndrome de Capgras
"Curiosamente", apunta Voytek, "los zombis también parecen sufrir alguna forma del síndrome de Capgras", es decir, no reconocen a los familiares ni a las personas que apreciaron en vida. Por eso, si no puedes huir, imitar sus movimientos puede ser una buena estrategia para que te consideren uno de ellos.

6. Daños en la corteza prefrontal: imposible comunicarse.
Finalmente, los daños en la corteza prefrontal harían imposible cualquier intento de comunicarse con un zombi o tratar de hacerle entrar en razón. Es decir, a pesar de que puede ser uno de tus seres queridos, no hay razonamiento con ellos. Su corteza prefrontal, así como la producción del lenguaje y las áreas de comprensión, están tan dañados que no hay ninguna posibilidad de comunicación. "¡No seas víctima de tu propia ignorancia del cerebro!", bromean los autores.

Por supuesto, estos aspectos no pretenden hacer burla de las personas con daños cerebrales, ni decir que estas personas con daño cerebral sean zombis, son solo un intento de enseñar algo de ciencia de forma divertida. Si alguien aprende algo sobre el cerebro en el camino, tal como señala Voytek, se habrá alcanzado el objetivo.

Cuando nuestro equipo de fútbol gana...

Con motivo del reciente campeonato de México en el mundial sub-17, y a que la final de la Copa América esta cerca, uno de los fenómenos psicológicos/sociológicos/antropológicos que más me fascina es la fervorosa adscripción de un aficionado al fútbol con su equipo. Hasta el punto de que si su equipo gana un partido, parece sentirse como si él mismo hubiera ganado el partido. De hecho, no nos costará ver cómo el aficionado del equipo ganador ridiculiza al aficionado del equipo perdedor, como si el perdedor fuera más el aficionado y no el equipo.

Sospecho que este fenómeno me fascina tanto porque nunca he sentido nada ni remotamente parecido (supongo que influirá el que no me fascina el fútbol, no sé; aunque me encanta la música y tampoco he sentido ningún orgullo especial cuando un mexicano se ha llevado un Grammy, por ejemplo). En cualquier caso es un fenómeno muy común. Tan común y universal que incluso tiene un nombre: el efecto Basking In Reflected Glory.

Este efecto (Basking In Reflected Glory, es decir, Complacencia en la gloria reflejada) es el responsable de que nos guste decir a los demás con orgullo que nosotros fuimos a la misma escuela que determinada celebridad, y que la gente diga “nosotros ganamos” cuando en realidad ganó un equipo de jugadores que patean el balón a cambio de sumas astronómicas de dinero.
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Pero dicho efecto tiene otras implicaciones más sutiles, aunque sumamente interesantes. Por ejemplo, que la gente tienda a mentir sobre su fecha de nacimiento para fijarla en días señalados. Una tendencia que incluso podemos observar en el clero. Sí, leíste bien. A los curas les encanta nacer en Navidad.

El análisis lo realizó Albert Harrison, de la Universidad de California. Recorriendo sus registros, clasificaron cada miembro del clero en uno de dos grupos: “clero eminente” eran aquéllos cuyo rango era el de obispo o más elevado, mientras que “clero no eminente” incluía a todos los demás. Sólo por azar, uno esperaría que aproximadamente el mismo porcentaje de ambos grupos hubiese nacido en Navidad. En realidad, una cantidad significativamente mayor de clérigos eminentes que de no eminentes afirmaba compartir cumpleaños con Cristo, lo que tal vez pruebe la idea de que cuanto más alto subes en el clero, más necesidad tienes de acercarte a Jesús :P.

Pero no sólo el clero es víctima de este efecto. Todas las celebridades, a medida que escalan socialmente, intentan ajustar su fecha de nacimiento para que el evento tenga un aspecto más, digamos, auspicioso, o por otros muchos motivos que tienen que ver con esta “Complacencia en la gloria reflejada”.

La madre del eminente escritor de novelas de misterio Georges Simenon confesó haber falseado la fecha de nacimiento de su hijo, al decir que fue un día antes del viernes 13 de febrero de 1903 porque pensaba que el 13 “sería un sino muy duro día para su dulce bebé recién nacido”. Si esta interpretación de los resultados es válida, entonces sería un error concluir que los clérigos de alta jerarquía son más proclives a mentir que los de baja jerarquía. En cambio, la evidencia sugeriría que son los mismos padres de los altos prelados quienes son especialmente mentirosos. Tal vez esto represente una de las pocas veces en las que hay evidencia empírica para respaldar la noción bíblica de que los pecados de los padres caerán sobre sus hijos.

martes, 28 de junio de 2011

Sonríe y te recordare...


Cierto es que cuando recordamos a nuestros conocidos, los solemos recordar sonriendo. Podemos ir un paso más allá, como demuestran estudios realizados en la Universidad de Duke, al demostrar que los rostros sonrientes se recuerdan mejor que los rostros neutros.

El experimento se realizó presentando a un grupo de sujetos distintas fotografías de personas, a las cuales les asignaron un nombre a cada una de ellas. No sólo se comprobó que se recordaban más los nombres de las fotografías sonrientes, sino que se estableció su base neuroanatómica, al procesar mediante resonancia magnética la actividad de los sujetos.

Se observó que la corteza orbito-frontal mantenía una actividad importante durante el aprendizaje y evocación de los nombres asociados a las fotografías. Lo importante es que esta zona, interviene en los circuitos de recompensa cerebrales, lo que nos hace suponer que poseemos mayor sensibilidad a las señales sociales positivas, lo que podría estar premiado evolutivamente, es como si nuestro cerebro se acordara de quienes han sido amables con nosotros.

Si quieres ser recordado, empieza por sonreír. :D .

domingo, 19 de junio de 2011

Estilo de bailar de los hombres y el ligue...

Selecciona tu manera de bailar cuando tratas de ligar con una chica:

Opción A:



Opción B:



¿Tú también has elegido la opción A? Pues muy mal: o aprendes a bailar como el avatar del vídeo B o no conseguirás una chica. No lo digo yo, lo dice en Science el psicólogo Nick Neave, de la Universidad de Northumbria.

Así es, si quieres impresionar a las damas en la pista de baile tendrás que mantener la cabeza y el torso en movimiento, y no solamente tus brazos y piernas. Este consejo útil es cortesía de un nuevo estudio, que revela que las mujeres se sienten más atraídas a estos movimientos.

Los seres humanos no son los únicos animales que se mueven de una manera especial para atraer a las hembras. Por ejemplo, el cangrejo violinista macho realiza movimientos con su descomunal garra para resaltar, y los colibríes machos muestran su destreza de vuelo con una inmersión de apareamiento extravagante. Estas medidas probablemente son para mostrar su fuerza y ​​habilidades motoras. El psicólogo evolucionista Nick Neave de la Universidad de Northumbria en Newcastle se preguntaba si había algo en el baile humano masculino que impresionara a las hembras también.

Sin embargo, Neave y sus colegas no podía reunir a un grupo de hombres y pedirles que bailaran en frente de las mujeres. Esto se debe a que es difícil separar el aspecto físico de un hombre de sus habilidades de baile. Así que él y sus colegas eliminaron el efecto de la apariencia física mediante el uso de la tecnología de captura de movimiento, al igual que en las técnicas que los cineastas utilizan para hacer los personajes digitales.

Los investigadores pusieron 38 marcadores reflectantes en las articulaciones y otras partes del cuerpo de 30 estudiantes varones en la Universidad de Northumbria. Entonces le pidieron a los chicos que bailaran durante 30 segundos como si estuvieran en un club nocturno. Doce cámaras de vídeo grabaron la acción y un equipo utilizó los datos enviados por los marcadores ubicados en los estudiantes para la creación de un avatar de cada uno (vistos en los videos de arriba).

"Los avatares no son muy James Cameron [en cuanto a calidad], pero son bastante buenos" dice Neave en forma de broma. En el video del mal bailarín (opción A), el avatar avanza con dificultad en un círculo, moviendo los brazos con torpeza. En el avatar de un buen bailarín (opción B) se mueve todo su cuerpo de lado a lado, mezclando sus movimientos con una creatividad impresionante.

Las mujeres vieron los vídeos y los clasificaron de acuerdo a si el hombre era un buen bailarín o un mal bailarín. Neave señalo que en los estudios por su grupo encontró que preguntar a las mujeres quien es un buen bailarín es lo mismo que preguntar quién les parece más atractivo.

El factor más importante para las mujeres fue de lo mucho que el hombre movió la cabeza, el cuello y el torso. Los mejores bailarines están girando la cabeza hacia un lado, hacia el otro lado, hay un movimiento de cabeza grande, hay un movimiento de cabeza pequeña, hay un guiño a la izquierda, etc.

Los investigadores concluyeron que la danza es una señal honesta para las mujeres de la fuerza del hombre y de su salud, así como sucede con los cangrejos y colibríes; en estudios futuros, se buscara correlacionar el estado de salud de los bailarines buenos y malos.

Para Helen Fisher, antropóloga biológica, tiene sentido que las mujeres se preocupen por la capacidad del hombre para bailar, ya que durante millones de años, un hombre con movimientos bien coordinados de la cabeza, el cuello y el tronco [que utilizó al lanzar armas] probablemente mostró su capacidad para ser un buen prospecto. Es decir que variando su baile se muestra de manera inconsciente la creatividad, un rasgo asociado con la energía, el optimismo y audacia.

Ampliar el estudio con las diferentes poblaciones, en las diferentes culturas, con diferentes tipos de baile caería en las mismas conclusiones y un buen bailarin sería visto como atractivo.

;)

martes, 14 de junio de 2011

El mentir y sus beneficios...


Todos sabemos que mentir es algo malo; desde niños se nos ha enseñado que lo único que conseguimos al ocultar la verdad, es desconfianza y problemas con los que nos rodean (recuerden la fábula de Pedro y el lobo, Pinocho, etc). Es más, en cualquier canción o película se relaciona el acto de mentir con decepciones y rupturas amorosas. Pero ¿alguna vez has escuchado acerca de algún beneficio de éstos engaños?

De acuerdo con el libro "Born Liars" de Ian Leslie, mentir es algo esencial de los humanos. El autor cree que mentir conlleva a la evolución: una persona que planea buenas estrategias es más propensa a sobrevivir y a tener mayor éxito que los demás. También nos proporciona una ventaja reproductiva y nos hace personas más balanceadas.

Sin mentiras, nos enfermamos, deprimimos y nos ponemos de malas, ya que muchas veces no aguantamos la "carga de realidad" que nos rodea. Incluso la Biblia menciona que "Todo hombre es mentiroso" (Salmo 116:11).

Pero no sólo los hombres mienten. Los niños entre tres y cuatro años son unos expertos en el engaño, que simplemente forma parte del proceso del juego. Ian afirma que incluso es bueno para la imaginación, que desde cierto punto de vista es un "proceso mentiroso".

"Los niños que mienten, son más hábiles para reconocer la verdad" menciona el autor. Sin embargo, no se trata únicamente de beneficios; si un niño miente imaginativamente a los cinco años, puede considerarse normal, pero con la edad necesitan aprender que puede ser autodestructivo.

Si una persona continua mintiendo a los nueve años, es recomendable llevarla con un psicólogo, pues puede tomarse como algo normal y un hábito es difícil —sino imposible— de cambiar.

En el fondo de la escala de mentiras, están las mentiras blancas e inocentes, que muchas veces nos ayudan a alejar sentimientos negativos —como el remordimiento de romper la dieta—. Pero una vez escalando, se encuentran los confabuladores que sufren de una compulsión por inventar todas las cosas.

Las más grandes y peligrosas mentiras, son las patológicas, que son manipuladoras, egoístas y tienen maquiavélicas intenciones en mente.

Para complicar más las cosas, Ian asegura que somos criaturas infinitamente sugestionables que siempre estamos buscando —o ignorando— quiénes somos en realidad. El filósofo Arthur Schopenhauer menciona que "nuestro sentido del 'yo' es una ficción hábilmente artificial".

En promedio se calcula que las personas mentimos tres veces por cada diez minutos de conversación (y si no lo crees, piensa cuántas veces has respondido a la pregunta ¿cómo estás? con un falso "bien"). La mentira es algo que forma parte de la sociedad actual, y ya sean políticos, celebridades, o personas comunes, todos mienten diariamente.

Ahora que leíste este post, quizás quieras recordar los tips para detectar si alguien miente.. :D

sábado, 28 de mayo de 2011

Lee y transformaras radicalmente tu cerebro....

Entre el cerebro de los habitantes de las sociedades ágrafas (aquellas que desconocen la escritura y que, por consiguiente, se mantienen relativamente ajenas a la civilización) y nuestro cerebro hay una diferencia abismal.

Si bien compartimos el mismo cerebro que los seres humanos analfabetos de hace 40 000 años, desde que inventamos la lectura hemos empezado a conectar nuestras estructuras cerebrales de formas distintas.

Por ejemplo, los cerebros de nuestros antepasados egipcios y sumerios debieron de ser distintos a los nuestros, como refleja un trabajo pionero de Charles Perfetti y Li-Hai Tan. En él se sugiere que todos los sistemas de escritura usan muchas conexiones estructurales parecidas, pero algunas exclusivas.

Un cerebro conectado para leer los jeroglíficos egipcios o los caracteres chinos activa algunas áreas jamás utilizadas para leer el alfabeto griego o inglés, y viceversa. La variedad de estas adaptaciones es una prueba reciente del potencial innato del cerebro para reorganizarse a fin de realizar nuevas funciones.

El especialista en lenguas clásicas Eric Havelock también sostiene que algunos alfabetos, como el griego, sin duda liberaron una capacidad sin precedentes en el cerebro humano a fin de crear pensamientos novedosos.


En sus estudios describen de qué manera la reordenación de los cálculos básicos que el cerebro realiza durante el aprendizaje de la lectura se convierte en la base neuronal de los nuevos pensamientos. En otras palabras, los nuevos circuitos y senderos que el cerebro crea para leer se convierten en los cimientos de la capacidad para pensar de maneras diferentes e innovadoras.

En otras palabras, la lectura ocasionó tanto una revolución cultural como neuronal. Las personas que aprendieron a leer y escribir, por tanto, desarrollaron cerebros que ampliaban su repertorio intelectual. Unas capacidades que no poseían las culturas orales o ágrafas. ¿Por ejemplo?

Con la creación de los antiguos símbolos de los sellos de cálculo aparecieron los primeros sistemas de contabilidad conocidos y, con ellos, nació la toma de decisiones reforzada que surge cuando se dispone de más y mejor información. Por lo tanto, parecería que los primeros símbolos conocidos (aparte de las pinturas rupestres) estaban al servicio de la economía y de los aspectos económicos. Con los primeros sistemas de escritura globales (la escritura cuneiforme sumeria y los jeroglíficos egipcios), la contabilidad sencilla se convirtió en una documentación sistemática, lo cual condujo a sistemas de organización y cifrado que, a su vez, facilitaron avances intelectuales significativos. Hacia el II milenio antes de nuestra era, las obras literarias acadias habían empezado a clasificar todo el mundo conocido, como prueban la enciclopedia Todas las cosas conocidas sobre el Universo, la obra maestra jurídica del Código de Hammurabi y diversos textos médicos notables. El mismo método científico tuvo sus orígenes en la capacidad cada vez mayor de nuestros antepasados para documentar, codificar y clasificar.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Fenómenos paranormales y tu cerebro...

Experiencias extracorporales (o no??).... ¿Por qué el cerebro nos engaña?


En el año 1955, mientras realizaba una operación de epilepsia, el neurocirujano canadiense Wilder Penfield estimuló una zona del cerebro de su paciente que le provocó un sobresalto. “Estoy abandonando mi cuerpo”, aseguró el sujeto mientras el médico estimulaba eléctricamente su giro angular. Aquella fue la primera demostración de que muchas de las impresiones supuestamente paranormales que experimentan algunas personas tienen una base neurológica que puede explicar el fenómeno. Décadas de experimentos y estimulación cerebral han llevado a los neurocientíficos a identificar las zonas del cerebro y los procesos que entran en acción durante una de estas experiencias. Abducciones, encuentros demoníacos, auras y demás experiencias místicas pueden tener una explicación científica algo más prosaica pero no menos fascinante. Éstas son algunas de las respuestas que da la neurociencia.


Se dice que las experiencias sobrenaturales son fruto de las alucinaciones visuales y auditivas que sufre nuestro cerebro.

“Estoy en el techo”
“Si nos estimulan la corteza parietal derecha con un electrodo (mientras estamos despiertos y conscientes)”, escribe el prestigioso neurocientífico V. S. Ramachandran, “por un instante parecerá que flotamos cerca del techo y veremos nuestro cuerpo abajo”. La experiencia de abandonar el propio cuerpo no sólo está asociada con las vivencias cercanas a la muerte, el consumo de algunas drogas como la ketamina o situaciones extremas como las que viven los pilotos de caza, también ha sido recreada en el laboratorio. La clave está en estimular una zona concreta del hemisferio derecho del cerebro conocida como giro angular.

Siguiendo los pasos del pionero Wilder Penfield, el neurólogo suizo Olaf Blanke, del Hospital Universitario de Ginebra, ha comprobado los efectos de la estimulación de esta zona en alguno de sus pacientes. En diciembre del año 2000, una mujer de 43 años llamada Heidi entró en el quirófano del doctor Blanke para tratar de encontrar una solución a su epilepsia. Como en otros muchos casos, los médicos colocaron decenas de electrodos en su cerebro y los fueron activando alternativamente hasta llegar al giro angular. La mujer se detuvo entonces y les dijo a los doctores que se encontraba en el techo del quirófano y que veía su propio cuerpo desde allí arriba. “Estoy en el techo”, exclamó, “estoy mirando hacia abajo, a mis piernas. Les veo a los tres”.

En el año 2007, The New England Journal of Medicine publicó una experiencia parecida a cargo de médicos británicos y holandeses. Una mujer de 63 años aquejada de tinnitus (un ruido persistente en el oído) reportó que estaba saliendo de su cuerpo cuando los electrodos estimularon su giro angular, y que se encontraba a sí misma desplazada 50 centímetros por detrás de su cuerpo y un poco a la izquierda. Las experiencias duraban alrededor de 17 segundos y se descartó cualquier efecto placebo.

¿Qué sucede durante estos breves períodos de tiempo en que uno se siente fuera de su cuerpo? Los científicos aseguran que estas áreas del cerebro están directamente relacionadas con la percepción que tenemos de nosotros mismos, la orientación y el equilibrio vestibular. Una estimulación del giro angular derecho puede alterar esta percepción y provocar esta especie de ilusión de encontrarse fuera de uno mismo. ¿Y las personas que lo experimentan sin estimulación “artificial” de la zona? “Una explicación del fenómeno”, escribe Sandra Blakeslee en su libro “El mandala del cuerpo” (La liebre de marzo, 2009), “es la alteración en el flujo sanguíneo. Grandes arterias convergen cerca del giro angular dentro de nuestro cerebro. Si algo comprime esta área, nuestras sensaciones corporales pueden llegar a desorientarse. Podemos llegar a sentir que nuestro cuerpo está flotando sobre la mesa de operaciones o la escena de un accidente de tráfico”.

Una luz al final del túnel


James Whinnery es cirujano de la Marina estadounidense y lleva desde los años 70 realizando pruebas con pilotos de cazas. Para ello utiliza una centrifugadora con un brazo de 15 metros y una pequeña cabina que gira a toda velocidad y simula las fuerzas G que tienen que soportar los pilotos durante el vuelo. Durante los últimos veinte años, Whinnery ha sometido a la prueba a más de 500 pilotos para estudiar el fenómeno conocido como “black out”, el momento en que el cerebro de los pilotos empieza a quedarse sin oxígeno, se produce la visión de túnel y terminan perdiendo el conocimiento. De los 500 pilotos, al menos 40 vivieron la experiencia de salir de su propio cuerpo y algunos relatan experiencias parecidas a las cercanas a la muerte.

Durante las pruebas, los pilotos han llegado a alcanzar hasta 12G durante unos instantes, cerca del límite que les provocaría la muerte. Cada desmayo dura un promedio de entre 12 y 24 segundos y los pilotos relatan experiencias parecidas a las que otros compañeros han vivido alguna vez en vuelo: verse fuera del avión, sentado en un ala, o colocados junto encima de la cabina mientras se ven a sí mismos desde arriba. Entre el 10 y el 15% relatan experiencias similares a las cercanas a la muerte, con la característica luz al final de un túnel.

Esta experiencia tan común entre las personas que han sobrevivido a un accidente grave aún no tiene una explicación oficial, pero son muchos los indicios que apuntan a que la respuesta está en el cerebro. Algunos investigadores, como el doctor Richard Strassman, de la Universidad de Nuevo México, aseguran que la glándula pineal segrega un alucinógeno natural llamado Dimetiltriptamina (DMT) que produciría la experiencia del túnel y las visiones. Otros, como el doctor Birk Engmann, de la Universidad de Leipzig, aseguran que la ausencia de riego sanguíneo (anoxia) está detrás del carrusel de visiones que se desatan en el momento que precede a la muerte. La sensación placentera o de euforia, también descrita por los pilotos antes de los desmayos, se atribuye a la segregación de sustancias como la dopamina o la serotonina, aunque aún no está claro cuál es la respuesta exacta que está detrás de todos estas experiencias.

La doctora Willoughby B. Britton, de la Universidad de Arizona, ha hecho un estudio que plantea una tesis aún más atrevida. Para su experimento tomó a 23 sujetos que habían tenido una experiencia cercana a la muerte y un grupo de control sin experiencia ni ningún tipo de estrés post-traumático. Tras escanear sus cerebros mientras dormían, descubrió que los patrones de sueño de unos y otros eran muy diferentes y encontró que una parte significativa (hasta un 20%) de los que habían visto la luz al final del túnel mostraban el mismo patrón en el lóbulo temporal que los enfermos de epilepsia y mayor actividad en la zona asociada con las vivencias místicas y religiosas. En su opinión, estas diferencias son significativas e indican que la diferencia de actividad en el lóbulo temporal tiene que ver con las alucinaciones generadas durante las experiencias cercanas a la muerte.

¿Auras? ¿Energía? No, sinestesia


Si hacemos caso a los parapsicólogos, parece que los seres humanos caminamos por la vida irradiando un halo de “energía vital” a nuestro alrededor que ellos conocen como “aura”. Aparte de que la existencia del alma o de los “chakras” no se sostiene empíricamente, la ciencia empieza a encontrar otras posibles explicaciones a la percepción del fenómeno en algunas personas, relacionadas con una propiedad del cerebro conocida como sinestesia. El grupo de investigación de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Granada lo define como “una facultad poco común que tienen algunas personas, que consiste en experimentar sensaciones de una modalidad sensorial particular a partir de estímulos de otra modalidad distinta”. Es decir, personas que ven una letra o una nota musical y la asocian automáticamente a un color, entre otras sensaciones.

Un estudio publicado en 2004 por el doctor Jamie Ward, de la Universidad de Londres, documentaba el caso de una paciente capaz de identificar auras de colores sobre las personas debido a un caso de sinestesia emoción-color. A pesar de que ella no creía tener ningún tipo de poder sobrenatural, identificaba las personas a las que conocía con un color determinado y esta respuesta emocional le hacía ver un “aura” alrededor de ellos cuando los tenía frente a sí.

Algunos neurocientíficos se plantean si este modo de sinestesia no puede estar detrás del fenómeno conocido durante siglos como aura. De este modo, lejos de tener que ver con vagas energías y espíritus indetectables, el aura tendría su origen en una peculiaridad del lóbulo parietal de algunas personas.

En cualquier caso, cada vez que se ha sometido públicamente a prueba la supuesta capacidad de uno de los autoproclamados “detectores de auras” los resultados han dado la razón a los escépticos. James Randi llevó a uno de estos individuos a su programa y no fue capaz de asociar correctamente las personas que se escondían detrás de un biombo con sus respectivos halos energéticos. En otros casos, los supuestos videntes no han sido capaces de saber siquiera que lo que se escondía detrás del biombo no era una persona sino un maniquí.

Íncubos, abducciones y falsos recuerdos


Algunas de las experiencias esotéricas más conocidas tienen como protagonistas a los llamados “visitantes de dormitorio”. Criaturas demoníacas que poseen nuestro cuerpo, alienígenas que nos secuestran en mitad de la noche y nos someten a todo tipo de pruebas o vejaciones. Afortunadamente, si usted ha tenido una de estas experiencia parece casi descartado que sufra un trastorno mental grave. Lo que indica la ciencia es que casi con total certeza ha sido víctima de un episodio de “parálisis del sueño” y de una alucinación hipnogógica.

Mientras dormimos, nuestro cuerpo queda parcialmente paralizado, entre otras cosas, para evitar sobresaltos innecesarios y que nos pongamos a dar pedales si soñamos que estamos subiendo una pendiente. En ocasiones, en este estado “hipnogógico”, la persona recobra momentáneamente la conciencia y sigue paralizado durante un buen rato. En este estado entre la vigilia y el sueño se producen alucinaciones bien documentadas en los laboratorios del sueño. La persona no se puede mover y siente que la trasladan o que seres imaginarios la secuestran y manipulan. Aunque la víctima asegura estar despierta y recordar todo lo que sucedía a su alrededor, los experimentos demuestran que buena parte de los sujetos ni siquiera abre los ojos.

Estas alucinaciones han sido interpretadas de diferente manera en función de la época y la cultura. Durante siglos, en Europa, las víctimas de este fenómeno hablaban de visitas de íncubos y súcubos, o de brujas que les llevaban a volar en plena noche. En China se interpreta como la visita de un fantasma inoportuno, en Nigeria es un “demonio en tu espalda” y en Turquía es una criatura que se sienta en el pecho y roba la respiración. En la sociedad occidental, al cambiar los parámetros culturales, se cree que muchos de los testimonios de supuestas abducciones alienígenas no son más que una reinterpretación de este mito causado por la parálisis del sueño y por el fenómeno de los “falsos recuerdos”.

Jesucristo en una tostada


La evolución de nuestro cerebro le ha llevado a desarrollar algunas características muy peculiares pero esenciales para nuestra supervivencia. Por un lado tiende a recopilar los fragmentos de información y a completar los huecos, y por otro es especialmente bueno en el reconocimiento de caras. Éstas y otras características explican un fenómeno conocido como “pareidolia”, el que lleva a algunas personas a distinguir la cara de un santo en las humedades del techo o los ojos y la boca del hombre en la Luna. Es decir, vemos caras o patrones reconocibles donde sólo hay estímulos al azar.

Nuestra capacidad para juntar información e interpretarla puede habernos proporcionado una ventaja evolutiva. Para explicarlo, se pone el ejemplo del hombre primitivo que ve varias manchas amarillas tras un matorral y cuyo cerebro decide interpretar que detrás hay un tigre: es probable que el que no reuniera la información a tiempo no consiguiera que sus genes llegaran muy lejos. Por otro lado, la capacidad para reconocer caras frente a cualquier otra disposición geométrica en el espacio, se ha comprobado sistemáticamente en los bebés y tiene un componente innato.

De acuerdo con la neurociencia, el fenómeno psicológico de la pareidolia está detrás de experiencias paranormales tan variadas como las apariciones marianas, la visión de ovnis o las experiencias con fantasmas. Como sucedía con las visiones de dormitorio, tendemos a interpretar estos sucesos en función de unos patrones culturales que ya tenemos y que el cerebro utiliza a modo de filtro. Este tipo de ilusiones no son solo visuales, sino también auditivas. El experimento del psicólogo Christopher French, que en España emula con éxito el periodista Luis Alfonso Gámez, consiste en reproducir un fragmento al revés de una canción de Led Zepelin ante un auditorio. Cuando el experimentador da unas pautas para interpretarlo en términos satánicos, nuestro cerebro ya no puede dejar de oírlo.

Todos estos fenómenos, y muchos otros, empiezan a ser aclarados a la luz de la neurociencia y otras ramas experimentales. Aún queda un largo camino por recorrer, pero el conocimiento de nuestro cerebro permitirá algún día conocer perfectamente los mecanismos que nos llevan a extremos como la visión de alienígenas, fantasmas y a generar todo tipo de supersticiones. Hasta entonces, no podemos más que agarrarnos a lo que dicen los experimentos y los hechos que se pueden probar en un laboratorio. Si existe algo real fuera de nuestras propias imaginaciones, sin duda se investigará. Hasta entonces habrá que descartar todo aquello que se mueve en esa difusa frontera que separa nuestras creencias de las alucinaciones.

Interesante verdad....

domingo, 22 de mayo de 2011

Somos más atractivos si alguien dice que lo somos...


¿Cuál es la mejor forma de atraer sexualmente a alguien? ¿Cómo podemos aumentar nuestro sex appeal? Olvídense de pintalabios, sesiones en el gimnasio, wonderbrás o tener una cartera muy abultada (ya sea por la envergadura de nuestro sexo o porque ganas mucho dinero).

La mejor forma de que los demás se convenzan de que somos atractivos es que ya haya gente convencida de que somos atractivos. La valoración del atractivo de hombres y mujeres es contagiosa.

Para demostrar esto se realizó un experimento en el que se mostraron varias fotografías de hombres un grupo de mujeres para escoger a los más atractivos. Más tarde, se enseñaron varios pares de fotografías de dos hombres igualmente atractivos a otro grupo de mujeres, pero entre par y par de fotografías, se insertó una de una mujer que “miraba” a uno de los hombres.

La mujer en cuestión tenía una sonrisa en la boca o, por el contrario, una expresión neutra.

Pues bien, los hombres de las fotos resultaron finalmente más atractivos a las mujeres cuando se interpolaba la imagen de una mujer sonriente. ¿Hemos descubierto por fin la manía de muchos hombres que gustan de fotografiarse con grupos de amigas alrededor, como si fueran parte de su harén?

En otro estudio, otro grupo de mujeres valoraba también el atractivo de unos hombres que aparecían en unas fotografías. Las fotos iban acompañadas de unas descripciones breves. Pues cuando en la descripción se incluía el dato de que el hombre estaba casado, la valoración de la mujer mejoraba.

Las fotografías en las que un hombre aparece con su novia también incrementan el atractivo del hombre. Pero cuidado, la novia no puede ser del montón. Sólo aumenta considerablemente el atractivo del hombre en el caso de que la novia sea también atractiva.

Esta tendencia tiene sentido desde un punto de vista evolutivo: una forma rápida y eficaz de evaluar las características de un hombre es basarse en su éxito con otras mujeres que probablemente ya las habrán valorado profundamente. Algo así como un atajo. En términos de tiempo y energía, un gran atajo.

El psicólogo Daniel Gilbert demostró que cuando una mujer quiere saber lo bien que se lo puede pasar con un hombre con el que está a punto de salir, la opinión de alguna mujer con quien ese hombre ya haya salido es mucho más valiosa que conocerlo todo de él.

Es decir: tendrán que labrar una buena reputación, y que nuestras ex novias hablen bien de ustedes. Algo que ya existe incluso en páginas de contactos: páginas en que sólo se permite anunciarse a los hombres “recomendados” por una novia anterior.

Pero ¿y las mujeres? En esta línea, ¿qué clase de detalles hacen que resulten irresistibles para un hombre? ¿También fotografiarse rodeada de hombres sonrientes?

No. En absoluto. En las fotografías de mujeres pasa exactamente lo contrario.

Las universitarias encuestadas solían considerar más atractivo a un hombre si en la foto aparecía rodeado de cuatro mujeres. Pero a los universitarios, una mujer rodeada de cuatro hombres no resultaba tan atractiva como una mujer que aparecía completamente sola.

A la hora de escoger pareja, esto también tiene una lógica evolutiva: los varones suelen ser menos quisquillosos que las mujeres y, por tanto, la opinión de los demás les importa menos. Por otra parte, la presencia de otros hombres les sugiere otra cosa, a saber, que puede llevar mucho tiempo (y resulta muy estresante) competir por el interés de una mujer tan solicitada.

martes, 3 de mayo de 2011

Lee este post y vuélvete más inteligente...

Al leer esta entrada, te estás volviendo más inteligente a cada momento.
Y no se diga al leer mi blog. ;)

Un estudio realizado por científicos de la UCLA encontró que la gente que navega por internet por lo menos una vez al día tiene un mejor funcionamiento cognitivo que aquellos que lo hacen una vez al mes o menos. En algunos aspectos, incluso, se duplica el desempeño en algunas tareas cognitivas.

La razón de esto es que navegar por internet estimula áreas del cerebro relacionadas con la toma de decisiones y otras áreas que se encargan de tareas complejas implicadas en el razonamiento.

El estudio se enfocó en sujetos entre los 55 y los 78 años de edad, y aunque algunos de los que no surfeaban por la red eran buenos lectores, el leer un libro no estimuló las funciones cognitivas tanto como navegar por internet. Aún no se han hecho estudios en individuos más jóvenes, pero los investigadores piensan que hay ventajas equiparables a las del grupo estudiado.

Ahora imagina si combinas ambas actividades :D

El artículo se publicó en la revista American Journal of Geriatric Psychiatry.

Asi pues, ¡Felicidades! Ahora eres una persona mucho más inteligente (¡y fue gratis!).

P.S. Facebook no cuenta.. Mi blog sí ;D

Medicina Alternativa actual delirante.... :S .Parte I

Crear una medicina alternativa es más fácil de lo que nos podría parecer en un primer momento. Basta creer firmemente en aquello de “no dejes que la realidad te estropee un lucrativo placebo“ y no tener escrúpulos para crear tu propia Medicina Alternativa.

Las 10 medicinas alternativas que se describen enseguida son 10 ejemplos emblemáticos de cómo conseguir el “éxito” ante esto. Sin embargo, los inventores no sólo se han quedado ahí, le han echado tanta imaginación al asunto que resulta sorprendente como aún las ideas más delirantes pueden llegar a buen puerto (para quiénes obtienen beneficio económico con ello, claro está). Aquí no valen excusas, quién no se inventa su propia medicina alternativa es porque no quiere y es algo que comprobarán a continuación.

10.- Cirugía Psíquica
¿Se imaginan poder realizar operaciones quirúrgicas sin instrumental, ni anestesia ni esterilidad y tan sólo con la utilización de las manos? Pues sigan imaginando, porque no se puede. Pero los practicantes de la cirugía psíquica afirman diariamente sin pudor que son capaces de realizar cirugías practicando incisiones con las manos desnudas y extrayendo el objeto causante del mal sin ningún problema de infecciones o dolores desgarradores para el operado. Esta práctica está muy extendida en países subdesarrollados como Filipinas aunque en otros países desarrollados como Estados Unidos también pueden encontrarse a famosos “cirujanos” psíquicos que anuncian sus grandes dotes curativas.

¿En qué consiste el engaño? En realidad, los cirujanos psíquicos son unos buenos actores ilusionistas. Hacen creer que están metiendo sus manos en el cuerpo del paciente y extrayendo tumores cuando, en verdad, ya tienen en sus propias manos sangre de un animal que liberan para hacer creer que están abriéndose paso por el cuerpo del paciente y también tejidos u órganos de animales que serán los supuestos tumores extraídos de la persona.

9.- Terapia del ángel
Más de una vez habrán encontrado a personas que recurren a la fe para enfrentarse a la enfermedad. Las personas practicantes de la terapia del ángel van un pasito más allá y son fervientes defensoras de que para sanar lo único que es necesario es comunicarnos con los ángeles que están por todos lados y a nuestro alrededor. Ellos, los ángeles, nos guiarán siempre que estemos dispuestos a pagar a terapeutas angelicales que nos ayudarán a tomar contacto con ellos (y participar de esta locura colectiva). ¿Impresiona, verdad? Pues se quedarán aún más sorprendidos cuando sepan que existen “doctorados” en la materia, que hay gente que publica libros en base a la terapia de ángel y que más de la mitad de estadounidenses piensan que un ángel de la guarda les protege.

Aquellos a los que les vaya más el lado oscuro de la fuerza, deben saber que aún no existe la terapia del demonio o satánica así que, ya saben, ahí tienen su nicho de mercado alternativo.

¿En qué consiste el engaño? ¿De verdad hace falta aclararlo? Existen las mismas pruebas del contacto con los ángeles que con los unicornios y los elefantes rosa voladores, ninguna.


8.- Trepanación
La práctica de la trepanación o perforación del cráneo es un fenómeno que se ha dado desde muy antiguo con una supuesta intención curativa. Ante determinadas dolencias (como las migrañas), nuestros antepasados pensaban que la trepanación era un remedio efectivo contra ellas. Muchos morían por las infecciones y durante las “operaciones” pero algunos lograban sobrevivir al proceso. En la actualidad, la trepanación se utiliza como una vía de abordaje para acceder al cerebro y realizar determinadas neurocirugías.

Dejando a un lado la práctica convencional de las trepanaciones para realizar neurocirugías, existe un nutrido grupo de gente que defiende la práctica de la trepanación con una intención más… pintoresca. Según ellos, la práctica de la trepanación en una persona consigue que ésta alcance un estado de conciencia superior. ¿El supuesto mecanismo? Dicen que la trepanación permite que llegue más oxígeno al cerebro lo que implica una mayor inspiración, energía y previene todo tipo de trastornos mentales como la depresión o la neurosis. En definitiva, que alcanzas el estado supremo de iluminación mental. No son pocas las páginas webs donde encuentras a grupos internacionales defensores de la trepanación y en dónde se pueden ver dantescas imágenes de sus cráneos perforados.

¿En qué consiste el engaño? No existe ninguna prueba científica de que la perforación del cráneo (sin llegar a taladrar al cerebro) afecte en modo alguno a la psique de la persona y mucho menos que esta afectación sea beneficiosa para ella.


7.- Terapia de vidas pasadas
Según los practicantes de la terapia de vidas pasadas, los trastornos mentales tales como las fobias, miedos, angustia, depresión, bloqueos, sentimientos de culpa, fracasos afectivos, etc... no están causados por alguna causa de nuestra vida actual... por dios, eso sería demasiado lógico. En su lugar, afirman que muchos de los problemas psicológicos tienen su causa en una anterior existencia y, claro, tras la reencarnación el problema persiste. Los terapeutas de vidas pasadas hacen hipnosis de “regresión” para aflorar esos supuestos recuerdos de la vida anterior. De esta manera, si tiene una fobia al fuego, puede estar causada por una vida pasada en la que la Iglesia, gracias a su Santa Inquisición, le quemó piadosamente en la hoguera. O, aún más, si su conducta está perturbada y tiene fracasos afectivos, puede que en otro tiempo fuera Juana la Loca. Ah, hay tantas rocambolescas posibilidades…

¿En qué consiste el engaño? Aparte de que no existe ninguna evidencia de la existencia de la resurrección, los supuestos “recuerdos” que se hacen aflorar no son más que invenciones inconscientes creadas por los pacientes basados en sus recuerdos e influenciados por los terapeutas.


6.- Psicotrónica
Desde la perspectiva de esta disciplina, nuestro cerebro no es materia, sino pura energía. Así, los problemas psicológicos y psiquiátricos están causados por desequilibrios en la fuerz-... digo en las energías tales como la eléctrica y la magnética.

Por tanto, los practicantes de la psicotrónica afirman que para restablecer la salud y también llegar a un estado de consciencia superior hay que reequilibrar y encauzar esas energías del cerebro. Eso puede lograrse de distintas maneras, como sentirse uno con el universo, recibir masajes, utilizar armonizadores de energía, exponerse a imanes y corrientes eléctricas y un larguísimo etcétera de aplicaciones de lo más variadas.

¿En qué consiste el engaño? No existe ninguna prueba de que los trastornos mentales estén causadas por desequilibrios en la “energía” (lo que quiera que sea eso) cerebral y, menos aún, que se puedan “armonizar y equilibrar” a voluntad.


En la próxima entrega de medicinas alternativas se abordará las pulseras "electromagnéticas", la Homeopatía, Orinoterapia, Nueva medicina de Hammer, y pocimas "mágicas" de albinos.. Pronto :D

viernes, 29 de abril de 2011

Reírse del mal ajeno...


¿Te carcajeas cuando ves caerse a alguien? ‘Alegrarse’ del sufrimiento de los demás, o ‘sentir pena’ por sus éxitos, es una sensación universal: se da en todas las culturas.

La envidia tiene dos caras: padecimiento por el éxito ajeno y regocijo cuando vemos al otro caer o sufrir. Este regodeo es un sentimiento universal. Nuestro léxico carece de términos, pero en los últimos años hemos adoptado el happy slapping británico, que sería algo así como “bofetadas felices”, un modo de llamar las brutales palizas de algunos jóvenes para grabarlas con su móvil y difundirlas por internet. Los alemanes utilizan el término schadenfreude para designar el regocijo cuando vemos caer o sufrir a otros.

Los hombres, más vengativos
En la respuesta ante el dolor ajeno hay un factor decisivo: la opinión, mala o buena, que tenemos de la persona que sufre. Un experimento del University College de Londres con técnicas de imagen cerebral concluyó que los hombres sienten poca empatía y mayor alegría por la desgracia ajena cuando el dolor lo padecen varones tramposos. Además, se activa en sus cerebros el área de la expectación de premios, que está vinculada con el deseo de venganza.

Y los niños, más vulnerables
Otro reciente estudio, dirigido por Jean Decety, de la Universidad de Chicago, reveló que cuando un niño ve cómo otra persona sufre un daño físico, su cerebro reacciona de forma más empática. Se activan las mismas regiones que en los adultos, las implicadas en el procesamiento del dolor directo, como la ínsula y la corteza somatosensorial, pero de una manera mucho más intensa.

Qué nos conduce a la envidia
- La percepción que tenemos de nosotros mismos en relación con la imagen que impera en nuestro entorno.
- En la infancia, pulsiones agresivas y de rivalidad no tratadas forjan un carácter con sensación de desamparo.
- El egocéntrico considera al amigo una posesión: no valora sus cualidades, desearía tenerlas él.
- Actitud vital negativa, que se expresa como crítica, calumnia o injuria ha­cia personas más competitivas.
- Nuestra pulsión a competir. Cuando perdemos, la envidia es un modo de rendición.
- Inseguridad emocional o sentimiento de inferioridad, que nos lleva a ver amenazado nuestro vínculo afectivo con otra persona.

¿Por qué nos satisface?
Una investigación en la Universidad de Chicago da algunas claves. Un grupo de jóvenes de 16 a 18 años se enfrentó a un vídeo con imágenes de personas que infligían dolor a otras, al tiempo que se exploraba su actividad cerebral. Los investigadores vieron que en los participantes con antecedentes de comportamiento agresivo, el sentimiento ante este episodio de violencia era de placer, y su actitud, fría e indiferente.

Los centros del placer se activaron al percibir el mal ajeno.

¿De quién se burla un envidioso?
La lotería de empresa se agota porque ocho de cada diez trabajadores no soportaría la idea de ver a sus compañeros millonarios. La mayoría de las culturas cultivan poco la admiración o el placer ante el triunfo de otros, e insisten en la pena por los logros ajenos.

Por su condición de mediocres, Dante consideró a los envidiosos indignos del infierno. En su distribución de penas y castigos, los relegó al purgatorio.

Hasta en los perros
Hasta ahora se creía que la envidia era exclusiva de hombres y monos.

Investigadores de la Universidad de Viena han comprobado en el perro una forma de envidia que hace pensar en la raíz evolutiva de esta emoción. En su experimento, los canes debían dar la patita el mayor número de veces posible, pero su ritmo bajaba cuando a su lado otro perro era recompensado y ellos no. Igual que ocurre con los humanos, se vio cómo empeora la calidad de vida en los animales envidiosos: más estrés y vacilaciones, y mayor fijación en su compañero que en la consecución de sus propios objetivos.


Que quede claro... no le tengo envidia a Kemonito... hahaha