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martes, 10 de marzo de 2015

Oliver Sacks...

Oliver Sacks, el neurólogo detective de la mente, ha dedicado su vida al estudio del cerebro y ha publicado múltiples libros en los que con una prosa cercana y apasionada, a través de los casos de sus pacientes nos acerca a sus descubrimientos y a la persona enferma. "El Hombre que confundió a su mujer con un sombrero" fue el primer libro que conocí de él, cuenta 20 historias clínicas de pacientes aquejados de extrañas enfermedades neuronales que les llevan a tener problemas de percepción o de pérdida de memoria, y que aún así poseen increíbles dotes artísticas o científicas, y sobre todo humanas.



Con un artículo sencillo, emotivo y directo, paradójicamente lleno de optimismo, el escritor y neurólogo Oliver Sacks anunció este miércoles en The New York Times que padece un cáncer terminal y que le quedan semanas de vida. Al leerlo confieso sentirme a la vez admirado y conmovido.

Reproduzco fragmentos:

"Hace un mes, sentí que estaba en buen estado de salud, incluso que tenía una salud robusta. Con 81 años, todavía nado un kilómetro y medio al día. Pero mi suerte se ha agotado. Hace unas semanas me enteré de que tengo múltiples metástasis en el hígado. Hace nueve años me diagnosticaron un tumor poco frecuente en el ojo, un melanoma ocular. Aunque la radiación y el láser para extirparlo finalmente me dejaron ciego de ese ojo, sólo en casos muy raros tales tumores hacen metástasis. Yo estoy entre el 2% de desafortunados.
[... ]
Depende de mí ahora elegir cómo vivir los meses que me quedan. Tengo que vivir de la manera más rica, más profunda, más productiva que pueda. 
[... ] 
He tenido la suerte de vivir más de 80 años, ricos en trabajo y amor. 
[... ] 
En los últimos días, he sido capaz de ver mi vida desde una gran altitud, como una especie de paisaje, y con un profundo sentido de la conexión de todas sus partes. Esto no significa que estoy acabado con la vida. Por el contrario, me siento intensamente vivo y quiero y espero que en el tiempo que queda pueda profundizar mis amistades para decir adiós a los que amo, escribir más, viajar si tengo la fuerza, alcanzar nuevos niveles de comprensión y perspicacia.
[... ]
Cuando las personas mueren, no pueden ser reemplazadas. Dejan agujeros que no se pueden llenar, porque es el destino de todo ser humano el ser un individuo único, para encontrar su propio camino, vivir su propia vida y morir su propia muerte.
[... ]
No puedo pretender que no tengo miedo. Pero mi sensación predominante es de gratitud. He amado y he sido amado; se me ha dado mucho y he dado algo a cambio; he leído y viajado y pensado y escrito. 
[... ]
Por encima de todo, he sido un ser con sentidos, un animal pensante, en este maravilloso planeta y esto, en sí, ha sido un enorme privilegio y una aventura..." (Oliver Sacks / 25 Febrero NYTimes)

http://www.nytimes.com/2015/02/19/opinion/oliver-sacks-on-learning-he-has-terminal-cancer.html?_r=1

jueves, 13 de junio de 2013

Cerebro y Altruismo

Dada la tendencia actual de la medicina, no es raro encontrarse y abordar tópicos tan llamativos como: La moral del cerebro, Imaginación y moral cerebral, La ética del cerebro, Experiencias místicas y el lóbulo temporal. En todos estos tópicos y discusiones, se toma el cerebro como el órgano del pensamiento, de la moral, que crea las experiencias religiosas, etc. Siguiendo esta línea de pensamiento, no es de extrañar que también los neurocientíficos hayan buscado las áreas cerebrales encargadas de los actos de altruismo. Y, en efecto, recientemente han aparecido algunos trabajos que estudian las áreas corticales y centros nerviosos que se activan cuando se pagan religiosamente los impuestos, cuando se da limosna a un pobre, cuando se ayuda al necesitado, cuando se contribuye con una generosa aportación a una organización no gubernamental, etc. 

Entre los centros que muestran más actividad cuando se realiza este tipo de actos altruistas (este tipo de estudios se han llevado a cabo mediante la resonancia magnética funcional) está el núcleo accumbens (situado en la confluencia del núcleo caudado con el putamen), la amígdala y junto a estos centros también aparecen estimuladas diferentes áreas corticales, como la corteza prefrontal, especialmente la zona orbitaria, y la porción posterior de la primera circunvolución temporal, por lo que algunos autores admiten que entre todos estos centros y áreas corticales hay una amplia red de interconexiones, y hablan de un circuito frontomesolímbico. 

Varios de los centros del altruismo son los que se activan cuando se experimentan sensaciones placenteras (comida, sexo), centros que llevan a los animales de experimentación a estimularlos (mediante electrodos previamente implantados en ellos) de manera compulsiva. Incluso algunos neurocientíficos hablan de que estos circuitos nerviosos, que constituyen la base anatómica del altruismo, están programados genéticamente.


Figura - Centros que muestran mayor actividad cuando se realizan actos altruistas. 

El hecho de que realizar una acción altruista vaya seguida de una sensación placentera lleva a pensar que ahí está la recompensa; por tanto, la inclinación al altruismo es una manifestación más de egocentrismo y no de amor desinteresado al prójimo. 

Por otra parte, si se admite el "circuito" innato de centros altruistas, la disposición a los actos caritativos está determinada genéticamente, como los instintos, por lo que la voluntariedad de estos actos o no existe, o es muy limitada. Esta visión materialista, que hasta los actos heroicos los reduce a meras sensaciones corporales, viene obligada por la concepción inmanentista (en filosofía se califica a toda aquella actividad como inmanente a un ser cuando la acción perdura en su interior) del hombre: si el hombre no es más que materia y con la muerte es condenado a la nada, ¿qué valor puede tener sacrificarse por los demás sin esperar ninguna recompensa intramundana? 

El altruismo es más que un circuito nervioso 
La concepción reduccionista del hombre y de su actuar choca, sin embargo, con conductas que no se pueden explicar con una concepción tan pobre y material del hombre y de la sociedad. En efecto, si cada uno sólo busca su seguridad y su bienestar, no puede haber ni una buena convivencia familiar, ni es posible la seguridad ni el bienestar de las diversas comunidades. ¿Qué sentido tiene la patria? ¿Por qué voy a restringir mi libertad, entendida como hacer lo que quiero, aunque vaya en detrimento de los demás? ¿Qué sentido tiene mantener la vida de un anciano, que es una carga para la familia y la sociedad? ¿Por qué restringir la posibilidad de abortar si el embarazo no es deseado por la madre? 

Afortunadamente, hasta en el campo instintivo, hay conductas altruistas: animales que por defender sus crías ponen en peligro la vida, y personas que han muerto por salvar a otras, porque ven en sus semejantes a seres dignos de toda consideración y de ayuda desinteresada. 

Padre Kolbe 
Un ejemplo es el del Padre Kolbe. Este religioso polaco se encontraba preso en el campo de exterminio de Auschwitz, por el simple hecho de ser un fraile polaco. Un día se fugó un preso de la misma sección que el Padre Kolbe.

Como pasaron 24 horas y no pudieron cazar al fugado, los nazis aplicaron el procedimiento que tenían para estos casos: formaban la sección del fugado y sorteaban 10 presos, que debían pasar al búnker de la muerte. Uno de los que le cayó la suerte comenzó a lamentarse amargamente de la suerte que iban a correr su mujer y sus hijos. Entonces, el Padre Kolbe se acercó al oficial nazi y le pidió permiso para ocupar el lugar de aquel padre de familia. Se lo concedió y pasó con los otros 9 al búnker, donde desnudos, sin comer ni beber, murieron al cabo de unos 10 días. 

Es difícil explicar el comportamiento de este fraile si se aplica la receta del altruismo materialista. La Iglesia le ha considerado mártir y lo ha elevado a los altares.


Bibliografía 
Gonzalo-Sanz Luis María. Cerebro y altruismo. JANO Febrero/2009. N° 1724. www.jano.es 
Tankersley D, Store CJ, Huettel SA. Altruism is associated with an increased neural response agency. Nature Neurosci. 2007;10:150-4. 
Inmanencia. Wikipedia.org 
El mártir de Auschwitz. Historias de la Historia. http://historiasdelahistoria.com/2012/09/30/el-martir-de-auschwitz

sábado, 26 de noviembre de 2011

Soy primate... 24 de Noviembre





1. Me siento orgulloso de ser miembro del orden de los primates. La inclusión en el grupo de los primates no es solo un aspecto taxonómico sino que revela también el parentesco evolutivo que tenemos con los demás primates.

2. Me siento orgulloso de "descender de un simio". No de una especie de simio actual, sino de un simio extinto, pero simio al fin y al cabo. No me avergüenza mi origen evolutivo.

3. Quiero hacer un reconocimiento al trabajo de los paleontólogos que han ayudado a descifrar nuestros orígenes evolutivos y deseo que se siga desarrollando el trabajo de los paleontólogos, así como la divulgación de sus investigaciones.

4. Quiero hacer un reconocimiento a todos los biólogos y conservacionistas que trabajan para ayudar a conservar las especies de primates actuales.



5. Quiero declarar que los seres humanos no estamos separados de la naturaleza, sino que somos parte de la naturaleza, ya que nos relacionamos con ella en las interacciones ecológicas y por nuestro origen evolutivo.

6. Manifiesto que me siento orgulloso de ser homínido y de que nuestros parientes más cercanos sean los simios africanos. La anatomía comparada y la genética nos muestra esta relación filogenética y tal hecho no nos hace menos como seres humanos.

7. Quiero que el conocimiento de los orígenes humanos que nos revela la ciencia esté disponible en todas las escuelas y denuncio el bloqueo que hacen de ello los grupos fundamentalistas religiosos.

8. Manifiesto que la oposición que hacen los creacionistas respecto al parentesco de los humanos con los demás primates y de nuestra evolución es científicamente deshonesta y responde solamente a intereses doctrinales. Los creacionistas tienen derecho a creer lo que deseen pero no pueden pretender pasar por alto el testimonio fósil, ni del ADN, ni de hacer pasar sus convicciones religiosas como una explicación al mismo nivel de la ciencia.



24 de Noviembre - Día del Orgullo Primate

sábado, 6 de agosto de 2011

La mente de un psicópata como Anders Behring Breivik...

Según el doctor Robert Hare, investigador sobre psicología criminal, se estima que un 1% de la población es psicópata. Otras estimaciones incluso llegarían al 6%.

Sin embargo, actos atroces como el perpetrado por Anders Behring Breivik nos parecen no propios de seres humanos. Breivik fue el autor del reciente doble ataque terrorista que ha sufrido Noruega, un país que se caracteriza precisamente por ser un ejemplo de civismo y armonía. Breivik, de 32 años, está acusado de matar a 68 personas en la isla de Utoya, donde disparó contra los jóvenes que participaban en un campamento de las juventudes socialdemócratas, y a otras 8 en Oslo, donde colocó una bomba cerca de la sede del Gobierno.

El abogado del asesino, Geir Lippestad, asegura que su cliente sufre “trastornos mentales” y que cree que se encuentra en un “estado de guerra”. Lippestad, elegido por el propio Breivik para su defensa, lo definió como “una persona muy fría que no mostró empatía con las víctimas”. Añade: "Su visión de la realidad es rara y es difícil de explicar. Está en una burbuja. Odia a cualquier persona que no sea un extremista. Odia a cualquiera que sea demócrata y que defienda los valores democráticos."

¿Entonces? ¿Cómo es posible que haya tantos psicópatas y, sin embargo, no haya muchísimos más casos como el de Noruega? Una personalidad psicopática no es sinónimo de asesino en serie o de ser una especie de Hannibal Lecter. Un psicópata puede ser una persona simpática que, no obstante, no duda en cometer un delito cuando le conviene y, como se ha comentado, lo hace sin sentir remordimientos por ello. Además, la mayoría de los psicópatas no cometen delitos, pero no dudan en mentir, manipular, engañar y hacer daño para conseguir sus objetivos.

Lo que sabemos es que los cerebros de los psicópatas no son igual al cerebro del resto de la gente. Gracias a la tomografía por emisión de positrones (PET en sus siglas en inglés) permite escanear la actividad del cerebro ante determinados estímulos. Los estímulos relacionados con las capacidades de empatía se encuentran ausentes en el lóbulo prefrontal del cerebro en el caso de los psicópatas, ya que el lóbulo prefrontal es el mecanismo principal de nuestros razonamientos morales, y en el caso del psicópata se halla inactivo ante un estímulo que sugiera empatía hacia terceras personas.

Según un estudio publicado en el British Journal of Psychiatry, los psicópatas muestran menos actividad en áreas del cerebro relacionadas con la evaluación de las emociones vinculadas a las expresiones faciales. E investigadores del Instituto de Psiquiatría del King’s College de Londres hallaron en agosto de 2009 que los psicópatas tienen conexiones defectuosas entre la parte del cerebro que maneja con las emociones y la que maneja los impulsos y la toma de decisiones.

La falta de remordimientos radica en la cosificación que hace el psicópata del otro, es decir: quitarle al otro los atributos de persona para valorarlo como cosa. Pero esta cosificación se puede dar también en muchas personas que no presentan cuadros psicopáticos. Es la razón de que, por ejemplo, los soldados puedan ser tan agresivos con el enemigo: los enemigos ya no son personas como ellos sino una cosa, una amenaza sin humanidad.

Uno de los experimentos más famosos que sugieren hasta qué punto todos nosotros podemos cosificar a una persona o a un grupo de personas es el llamado Experimento de la cárcel de Stanford. Fue llevado a cabo en 1971 por un equipo de investigadores liderado por Philip Zimbardo, y en él se reclutaron voluntarios que desempeñarían los roles de guardias y prisioneros en una prisión ficticia. En un futuro post hablare sobre este experimento.

Otro similar fue el experimento de la Tercera Ola, donde el profesor de historia Ron Jones realizó un estudio sobre la Alemania nazi con alumnos de secundaria para demostrar que incluso las sociedades libres y abiertas no son inmunes al atractivo de ideologias autoritarias y dictatoriales.

Otro parecido es el experimento de Milgram. Fue llevado a cabo en 1963 por Stanley Milgram, tres meses después de que Adolf Eichmann fuera juzgado y sentenciado a muerte en Jerusalén por crímenes contra la humanidad durante el régimen nazi en Alemania. Milgram ideó estos experimentos para responder a la pregunta: ¿Podría ser que Eichmann y su millón de cómplices en el Holocausto sólo estuvieran siguiendo órdenes? ¿Podríamos llamarlos a todos cómplices?

Para el doctor Robert Hare los criterios que definen a la personalidad psicopática pueden evaluarse mediante una lista de 20 características denominadas Psychopathy Checklist (PCL), entre las que destacan Autoestima exagerada, constante necesidad de obtener estímulos y tendencia al aburrimiento, tendencia a mentir de forma patológica, comportamiento malicioso y manipulador, afectividad frívola, con una respuesta emocional superficial y falta de empatía, crueldad e insensibilidad.

A continuación una interesante entrevista a Robert Hare a propósito de los psicópatas realizada en el programa Redes

"Cerebro Artificial" a partir de DNA humano...

Desde hace décadas que los científicos buscan crear una Inteligencia Artificial (IA) comparable a la humana. En general, la mayor parte de los intentos provienen del ámbito de la informática, implementando algoritmos y ordenadores que puedan reproducir en mayor o menor medida el comportamiento del cerebro humano. Pero un grupo de expertos del Instituto de Tecnología de California ha encarado el problema mediante la bioquímica, utilizando como “ladrillo básico” para su cerebro artificial moléculas de ADN. El prototipo, una red compuesta por el equivalente a cuatro neuronas, fue capaz de reconocer patrones de sucesos, formar recuerdos, tomar decisiones y realizar diferentes acciones. A continuación los detalles de este increíble experimento.


Científicos del Instituto de Tecnología de California (Caltech) pusieron a punto un “cerebro artificial” capaz de recuperar recuerdos a partir de patrones parciales, de una manera similar a como lo hace el cerebro humano. Si bien se han hecho -y se siguen haciendo- experimentos similares casi todos los meses, lo que convierte el trabajo de los expertos del Caltech en algo especial es que su Inteligencia Artificial (IA) no es un programa corriendo en un superordenador. En efecto, se trata de una red neuronal pequeña (compuesta por el equivalente de cuatro neuronas) construida a partir de moléculas de ADN. El nuevo “cerebro” se encuentra dentro de un tubo de ensayo, y se comunica con el mundo mediante señales químicas y marcadores fluorescentes.

Para construir la red neuronal bioquímica, los científicos se basaron en un modelo de neurona sencillo denominado “función de umbral lineal”. Básicamente, el modelo predice que cuando la neurona recibe determinadas señales químicas en sus entradas, espera a que traspasen un umbral para “activarse” y producir determinadas señales en sus salidas. Los expertos de Caltech son especialistas en ciencias computacionales y bioingeniería, y para probar las habilidades de su IA la sometieron a un “juego de adivinación”. Los sorprendentes resultados obtenidos con tan solo cuatro neuronas permite suponer que si se elevase su número lo suficiente, podría ser tan “inteligente” como nosotros.

La pequeña red neuronal fue capaz de “recuperar recuerdos” a partir de patrones incompletos, de la misma forma que lo hace nuestro cerebro. Lulu Qian, investigadora del Caltech y principal autora del artículo que su equipo publicó en la revista Nature, dice que “este cerebro es increíble, capaz de reconocer patrones de sucesos, formar recuerdos, tomar decisiones y realizar acciones diferentes”. Al comienzo de su trabajo, los investigadores se preguntaron si un grupo de moléculas en interacción podría llegar a exhibir un comportamiento “ordenado e inteligente”, similar al de un cerebro. Según Qian, y luego de haber culminado el experimento, la respuesta es un rotundo “sí”. Cada una de las “neuronas” era un grupo de 112 hebras distintas de ADN, y la “red” estaba contenida en un tubo de ensayo.

¿Reconoces a Ramón y Cajal?

Para probar sus habilidades se le sometió a un juego que consistía en identificar a un científico determinado. Las respuestas posibles eran “Rosalind Franklin”, “Claude Shannon”, “Santiago Ramón y Cajal” y “Alan Turing”, y el cerebro recibía datos del tipo “Nació en el Siglo XX” o “Era británico”. Una vez que se introdujeron los datos necesarios en la red, el equipo de científicos elegía un nombre al azar, y proporcionaba a la IA un conjunto incompleto de datos sobre él. Sorprendentemente, a partir de los datos proporcionados, la red neuronal artificial fue capaz de “adivinar” en cuál de los cuatro científicos habían pensado los investigadores utilizando 27 formas distintas de respuesta a las cuestiones. No falló siquiera una vez.

Las “preguntas” se introducían en el tubo mediante hebras de ADN y la red proporcionaba sus respuestas a través de señales fluorescentes. Seguimos estando lejos de conseguir una Inteligencia Artificial capaz de competir con la inteligencia natural, pero experimentos como este nos permiten especular con que dentro de no mucho tiempo lograremos una “entidad artificial” capaz de razonar lo suficientemente bien como para ser útil.

Fuente: ABC.es

jueves, 28 de julio de 2011

Viviendo con un extraño...


Vivir con alguien que sufre algún tipo de trastorno mental es difícil. Ver como nuestro familiar, antes sano, tiene ahora dificultades para recordar cosas sencillas, no gusta a nadie.

El alzheimer es posiblemente una de las enfermedades más conocidas, pero hay otros trastornos menos frecuentes, que pueden llegar a sorprender al familiar que se encuentre con los síntomas sin conocer su origen.

Y dentro de estos, hay un grupo que tiene como punto común unos síntomas curiosos: el paciente cree que en su casa están viviendo extraños, ya sea de una forma oculta, o suplantando a alguno de sus antiguos familiares. Veamos tres de ellos, que en un post anterior ya había comentado un poco de ellos.

El primero es el Síndrome o Mal de Capgras, donde el paciente cree que una persona allegada ha sido suplantada por un doble idéntico. Pensará que es el único que se ha percatado del problema (ya que nadie le dará la razón), y tratará de impostor al “extraño”.

Este mal es debido a un problema de conexión entre el reconocimiento visual y la memoria afectiva. Por ejemplo, si el enfermo cree que su tía es una doble, será porque la verá, la identificará como su tía, pero en cambio no tendrá los recuerdos que conllevan la parte emocional de una relación.

En el siguiente vídeo se puede ver de una forma clara de qué trata el problema. La primera parte es una situación ficticia, seguida de la explicación teórica.



Otro trastorno de síntomas parecidos es el Síndrome de Frégoli. En este caso, el paciente pensará que de alguna forma, un familiar o persona cercana es alguien distinto, aunque también allegado.

Es decir, que un enfermo con este síndrome podría suponer que su primo es en realidad un hermano que murió y ha ocupado su cuerpo.

Y por último tenemos el Síndrome del Huésped Fantasma. La persona que sufra este trastorno, pensará que su casa está ocupada por alguien que de alguna forma, consigue ocultarse para no dejarse ver.

Aún así, el enfermo tendrá la idea delirante de que detecta a su curioso ocupante, ya sea viendo su reflejo en un espejo, escuchando el televisor encendido...

Curiosas enfermedades que poco a poco, y gracias a los avances en neurociencia, van teniendo respuestas.