sábado, 26 de marzo de 2011

La silueta que gira y su relación con la inteligencia ¿?¿?...


Desde hace algún tiempo circula por Internet una imagen animada que representa la silueta de una bailarina girando. Al parecer, no todas las personas perciben de igual manera dicha imagen.

Hay alguien que relaciona la inteligencia del observador con su capacidad para captar el giro en el sentido horario o antihorario. De este modo:

• Quien perciba el giro de la bailarina según el sentido de las agujas del reloj sería una persona con el hemisferio cerebral derecho dominante, con predominio de la creatividad, originalidad, intuición, etc.

• Quien perciba el giro de la bailarina en sentido contrario a las agujas del reloj, sería una persona con el hemisferio cerebral izquierdo dominante, con predominio de la capacidad de análisis, el raciocinio, etc.

Es curiosa la confusión que despierta esta imagen de la silueta humana girando: hay quien dice que al principio gira por unos segundos en un sentido, y luego en el contrario, hay quien dice que para verla girar en otro sentido hay que poner en marcha la visión periférica y mirar la imagen de reojo, otros que hay que concentrarse mucho, y toda suerte de excentricidades que se pueden encontrar en la web.

Esta espectacular ilusión óptica es conocida como Spinning Silhouette Optical Illusion (ilusión óptica de la silueta giratoria) y fue creada por Nobuyuku Kayahara en el año 2003.


En ella se puede observar a una chica girando ¿hacia la izquierda? ¿hacia la derecha? Ahí radica lo sorprendente: gira hacia ambos lados y depende del observador que gire hacia uno u otro lado. Es más, con un poco de práctica se puede conseguir que gire hacia en el sentido que nosotros queramos y cuando queramos. Solamente hay que aprovechar el momento oportuno para “ordenarle” que cambie la orientación del giro.

Al ver la imagen por primera vez la observamos girar en un sentido. Ahora es difícil que gire en otro la próxima vez que la veamos: hemos asimilado un sentido y así la veremos siempre, a no ser que podamos forzar el cambio.

Para ello se han de seguir unas sencillas instrucciones:

1. Ser consciente de por qué gira de una manera u otra. ¿Qué pierna tiene levantada? Si has interpretado que es la izquierda, la muchacha gira hacia la izquierda, es decir, al contrario que las manecillas del reloj. Si has interpretado que es la derecha, gira hacia la derecha, es decir, en el mismo sentido que las manecillas del reloj.

2. Aprovechar los momentos de ambigüedad. Cuando la imagen presenta una situación indefinida en la que una pierna puede ser tanto la derecha como la izquierda.

3. Forzar la interpretación. Cuando se den esas situaciones obligarnos a interpretar que la pierna izquierda es la derecha y viceversa. Para ello suele dar buen resultado mirar el talón de la pierna levantada y tratar de ver que la pierna dibuja la trayectoria de un semicírculo, no de una vuelta completa, como si rebotara al alcanzar en el punto máximo de la izquierda o de la derecha.

Puedes intentarlo, no es complicado de conseguir. Y es gratificante hacerla girar a voluntad.

Ahora pasamos a la explicación de fenómeno y, de paso, a qué me refiero en los puntos anteriores con lo de situación ambigua.

Cuando vemos una imagen ambigua o indefinida, nuestro cerebro interpreta la información de acuerdo a la almacenada en nuestra memoria y le da un significado que tenga sentido. Aunque si nos obligamos a pensar en otra cosa, la interpretación puede cambiar. Por ejemplo, en la imagen siguiente:


¿Hacia donde mira el caballo? ¿Hacia adelante? ¿Hacia atrás? Esta imagen se puede interpretar de dos maneras por su ambigüedad, por la falta de puntos de referencia como alguna sombra u otro detalle.


Una vez que hemos asimilado las dos opciones que nos propone la imagen, somos capaces de ver una u otra interpretación a voluntad.

Lo mismo funciona para la ilusión óptica propuesta, solo que se le añade movimiento. Pero antes veamos una imagen fija.



Tal como pasaba con el caballo, la imagen ofrecida carece de referencias que nos permitan asegurar si la chica está de frente o de espaldas, por lo que nuestro cerebro puede dar cualquiera de las dos interpretaciones.

Al igual que ocurre en las imágenes siguientes que corresponden a los momentos de ambigüedad antes mencionados. En ellos, si interpretamos que es la pierna derecha la que está levantada, la figura girará hacia la derecha. Es en ese momento cuando debemos forzarnos a ver que no se trata de la pierna derecha sino de la izquierda, para que gire hacia la izquierda. Y lo contrario se aplica con la imagen simétrica.


Ahora bien, si se deja de mirar la pierna o el talón, la silueta seguirá la inercia girando hacia el lado que lo estaba haciendo, pues el movimiento de que está dotada la figura también juega con la forma en que nuestro cerebro traslada los movimientos en dos dimensiones a las tres dimensiones del espacio normal.


Curioso, verdad?? Pues como líneas atrás lo menciono todo esto tiene que ver con la manera en que nuestro cerebro amplía un movimiento en dos dimensiones a uno de tres. De manera inercial, nuestro cerebro deja que el movimiento siga en una dirección, pero si nos centramos en los momentos de ambigüedad que tiene la animación en un par de imágenes (que les acabo de poner anteriormente), es posible inducirle a creer a nuestro cerebro que el movimiento ha cambiado de dirección.

Hay dos momentos claves para el cambio. Y son precisamente estos fotogramas los cuales nos permiten creer que gira en un sentido o en otro. Repito que es desde luego sorprendente!! Para que sea más claro repito los fotogramas: Uno de estos momentos es cuando la bailarina está de frente o de espaldas (según se mire) a nosotros en la que la imagen que tenemos, y las posibles interpretaciones son las siguientes:


Y el otro es cuando tenemos la bailarina de perfil:


Para despejar mis dudas sobre este asunto, he buscado la forma de analizar la imagen original con un programa de tratamiento digital de imágenes para descubrir y entender mejor donde está el truco de esta controvertida bailarina. Veamos los resultados.

La imagen animada original está formada por los siguientes elementos:

• 34 imágenes individuales
• Entre todas representan un solo giro de la bailarina
• Rotan indefinidamente
• Tienen definido un intervalo de 3 centésimas de segundo entre cada una de ellas y la siguiente, por lo que cada segundo y dos centésimas se repite el ciclo completo (0.03 seg x 34 = 1.02 seg)

Al verlo a cámara lenta, o a saltos en un ordenador lento se crea la ilusión del giro sucesivo en el sentido de las agujas del reloj hasta el fotograma 24 o 25, más o menos, y el inverso en adelante.

La explicación, para ello, es la siguiente:

• Desde el principio hasta el fotograma 25 todo el mundo percibe claramente que el pie de apoyo es el izquierdo (ver fotograma 13, por ejemplo). (un poco más adelante podrás ver estos fotogramas)

• En el fotograba 25 la bailarina está de perfil, y es desde luego se puede interpretar que el pie de apoyo es el izquierdo (si el ordenador es potente y no secuencia las imágenes "a saltos") o el derecho (si el ordenador es algo antiguo o lento y no permite una reproducción fluida de la secuencia).

• Lo interesante es darse cuenta de que para que la bailarina gire todo el rato en el sentido de las agujas del reloj, hacia el fotograma 25 hay que seguir suponiendo que el pie de apoyo es el izquierdo, y que se comienza a ver a la bailarina de espaldas.

• Sin embargo, para percibir que a partir del fotograma 25 la bailarina cambia el giro para pasar a ser contrario a las agujas del reloj, hay que suponer que el pie de apoyo cambia, y pasa a ser el derecho, y vemos a la bailarina, no de espaldas, sino de frente (por ej. en el fotograba 30 la bailarina está de frente, apoyada sobre el pie derecho, o de espaldas, apoyada sobre el izquierdo; según cómo se interprete esta imagen individual -más fácil de ver como ambigua en un ordenador lento- el giro será en un sentido u otro).

En la siguiente imagen animada (así que espera un poco, no desesperes y obsérvala) creo que se puede entender más fácilmente todo este embrollo:


Por otra parte, yo no conozco alguna teoría de la inteligencia que relacione de manera clara la percepción figura-fondo en imágenes ambiguas con la inteligencia, por lo que la percepción del giro hacia un sentido u otro en el ejemplo de nuestra bailarina no depende ni de la dominancia hemisférica ni mucho menos de la inteligencia. Parece, más bien, que la potencia gráfica de nuestro ordenador condiciona que veamos la imagen girar en un sentido u otro, bueno y un poco de habilidad nuestra para detectar la ambigüedad.

Interesante verdad. :D

Las dimensiones...

Oír hablar de dimensiones es recurrente en algunas (pocas) conversaciones, pero sobre todo en muchas películas y series de ciencia ficción. Los detalles concretos varían, pero por lo general hay algún tipo de portal que nos permite acceder a una especie de copia del universo.
A veces los protagonistas se encuentran con un lugar totalmente diferente, incluso con leyes físicas diferentes. Otras veces llegan a un lugar prácticamente idéntico, con sólo unas diferencias. Pero lo que más o menos se cumple siempre es que una dimensión es un lugar al que se puede ir.


Además, en los últimos tiempos el sector del ocio también nos bombardea con la palabrita en cuestión, desde que James Cameron popularizara el entretenimiento en tres dimensiones.

Después leemos un libro de divulgación y nos dicen que las últimas teorías propuestas (aunque aún no comprobadas) predicen que el universo tiene más dimensiones de las que vemos. La teoría de cuerdas, por ejemplo, habla de diez dimensiones. La teoría M, de once.

Pero, ¿qué es en realidad una dimensión? ¿Qué significa que existan una decena, o más? Si la ciencia ficción está en lo cierto, ¿significan que hay diez universos a los que podemos ir a través de sendos portales? Intentare explicarlo un poco en este post (aunque les adelanto que la ciencia ficción va bastante mal encaminada al respecto).

A grandes rasgos, cada dimensión representa una cifra que debemos aportar para poder describir una posición concreta. Por ejemplo, si estamos en una autopista, para que nos encuentren nos basta con decir el punto kilométrico para que la asistencia en carretera nos encuentra. Una única cifra. Por lo tanto, la carretera tiene una única dimensión.


Ahora bien, imagina que la carretera fuera increíblemente ancha. Por ejemplo, que tuviera trescientos carriles. En este caso, dar el punto kilométrico no sería suficiente. Seguramente tendríamos que especificar un segundo dato: el número de carril concreto en que nos encontramos. De esta forma, el ancho de la carretera es la segunda dimensión.

Alternativamente, para que nos encuentren en la autopista de 300 carriles, podemos especificar nuestra posición mirando en un GPS las coordenadas geográficas en que nos encontramos: longitud y latitud. De nuevo, dos cifras.

Por lo tanto, tenemos dos formas de dar nuestra posición; dos sistemas de coordenadas. Pero ambas formas involucran dar dos cifras. De hecho, teóricamente podríamos imaginar infinitos sistemas de coordenadas diferentes para especificar una misma posición; todos ellos requerirían exactamente proporcionar dos cifras independientes entre si.

Por lo tanto, la dimensión de un espacio concreto no cambia al usar un sistema de coordenadas diferentes. Es decir, la dimensionalidad es una propiedad intrínseca a un determinado espacio.
Sin embargo, en nuestra vida diaria no siempre es suficiente dar dos cifras para describir perfectamente la posición de un objeto. La latitud y la longitud nos sirven para localizar un objeto sobre la superficie de la Tierra, pero no nos dan información de a qué altura se encuentra, por encima o por debajo. Para hacerlo, hay que proporcionar un tercer dato.

Por lo tanto, podemos decir que vivimos en un espacio de tres dimensiones: longitud, latitud y altura sobre el nivel del mar. O, en un ámbito más cotidiano: ancho, largo y alto.


Pero la cosa no se acaba ahí. Si queremos concertar una cita, no es suficiente únicamente con concertar un lugar, también es necesario especificar la hora concreta. De esta forma, el tiempo se comporta como una cuarta dimensión. Por eso, a los Físicos les gusta decir que vivimos en un espacio-tiempo de cuatro dimensiones (o 3+1, si prefieres).

Por supuesto, cuando estábamos en la carretera unidimensional (suficientemente estrecha como para que podamos localizarnos únicamente dando el punto kilométrico), las otras dos dimensiones espaciales (y el tiempo) siguen existiendo. Pero nuestro movimiento está tan restringido en esas direcciones, que simplemente podemos ignorarlas.

No podemos movernos hacia arriba porque la gravedad nos atrapa sobre la superficie. Tampoco podemos movernos hacia abajo, ya que el asfalto es una barrera impenetrable.

Eso sí, tenemos cierto margen para movernos de izquierda a derecha. Aunque no podemos pasarnos, ya que desviarnos demasiado significaría colisionar con los bordes de la carretera. A la práctica, la dimensión lateral es tan pequeña que a menudo ni nos damos cuenta.

Esto es, a grandes rasgos, similar a lo que la Física de hoy en día piensa que ocurre con otras dimensiones que no podemos percibir. Hay dos posibilidades: o bien que existan “barreras impenetrables” (por decirlo de forma muy bruta) que nos impidan movernos en esas dimensiones, o bien que sean tan pequeñas que sean imperceptibles.

Bien, ya hemos visto que las dimensiones no tienen nada que ver con “sitios a donde uno puede ir a través de un portal”. Entonces, ¿de donde viene esa idea tan rara de la ciencia ficción? Pues resulta que algo de sentido sí tiene, aunque la nomenclatura que se usa en las películas es incorrecta.


La mejor forma de entenderlo es volver al ejemplo bidimensional: longitud y latitud. Imagina que estás en un rascacielos. Cada piso tiene exactamente las mismas coordenadas geométricas. Una persona que camine en una determinada planta, puede moverse en dos dimensiones, a lo largo y ancho de la placa de hormigón armado que delimita su piso.

Esas placas de hormigón hacen las veces de barreras impenetrables que impiden el movimiento en la dimensión vertical. Las personas que habitan cada piso podrían vivir toda su vida a escasos metros de distancia, sin saber absolutamente nada las unas de las otras. Todas ellas compartirían las mismas coordenadas geográficas. Son como universos paralelos.


Por supuesto, cada piso se diferencia en la tercera coordenada. Lo que ocurre es que no pueden moverse en esa tercera dimensión por la presencia de las famosas “barreras impenetrables”. Y eso era así hasta que a alguien se descolgó con una genial idea e inventó las escaleras.

De esta forma, las escaleras (y los ascensores) permiten romper las barreras que limitan el movimiento en una dimensión, poniendo en contacto zonas del universo que antes no estaban conectadas entre sí. Son el equivalente a portales interdimensionales de la ciencia ficción.

Como ves, las dimensiones no son lugares a los que uno pueda ir. Eso no tiene ningún sentido. Una dimensión no es más que un número que debemos proporcionar para describir la posición de un objeto. Sin embargo, si existen dimensiones a través de las que normalmente no nos podemos mover, entonces es posible que existan sub-universos paralelos.


Esta es la idea que ha transcendido a la ciencia-ficción, aunque la terminología usada en ella es bastante incorrecta. Intentar saber si, en la realidad, existen este tipo de barreras que nos separen de universos paralelos hoy en día es pura especulación. Aunque las teorías modernas predicen que el universo tiene más de las cuatro (3+1) dimensiones que observamos, aún no han sido probado experimentalmente.

Y, por lo tanto, aún no sabemos si realmente existen dichas dimensiones. Aunque tenemos varias hipótesis, tampoco sabemos porqué no podemos ver esas hipotéticas dimensiones extra. Quizá no las vemos porque son demasiado pequeñas, y por lo tanto no tiene sentido hablar de universos paralelos (esta es la idea más extendida en la comunidad científica, por lo menos hasta hace unos años).

Mejorando el mundo en 22 días...

¿Recuerdas o al menos conoces la cinta “CADENA DE FAVORES”? En breve, la trama es sobre Eugene Simonet que es un profesor de Estudios Sociales que plantea a unos alumnos de primaria un trabajo original: Piensa una idea para cambiar el mundo y ponla en práctica. Uno de los alumnos, Trevor, desarrolla una idea interesante: ayudar a tres personas en algo que ellas no puedan hacer por sí mismas. Lo único que les pide a cambio es que, a su vez, estas personas ayuden a otras tres. Lo mejor es que veas el siguiente video de 2 minutos:



Interesante verdad, ahora se pone mejor: Estamos ante una progresión geométrica de razón 3. Se me ocurre una pregunta, ¿cuántos pasos habría que dar para llegar a la población mundial?.
Podemos redondear a 7000 millones de personas. Supongamos que cada día se da un paso, siendo el primer día el caso en el que el niño decide comenzar su experimento y aún no ha ayudado a nadie. Fíjate en el esquema hecho a mano, para darle un aire más de aula:


La progresión es 1, 3, 9, 27, etc. A cada término se le suma el anterior para saber a qué número de personas se va llegando.

Ateniendo a la expresión de la suma de los n primeros términos de una progresión geométrica, podemos ver en qué momento se alcanza la población mundial. Se trata del día 22, hacia las 4 de la madrugada, suponiendo que la cadena de ayuda se repartiese de manera constante en el tiempo durante un día. En la gráfica de abajo se puede ver cómo se trata de una progresión exponencial, como se explica en el vídeo.


La línea roja indica la situacion aproximada de la población mundial.


Ahora la idea no es que todo empiece solo en 1 persona y se extienda, sino que empiecen muchas "1 persona" en diferentes puntos geográficos. Esto provocaría una progresión más rápida.

¿utopía? ¿ posible?

¿sólo se trata de un juego matemático?

De nosotros depende

Las mentiras más "cientificas"... Parte II

6. Comer de noche engorda
FALSO.
Este mito lo llevan todos aquellos que en algún momento de su vida han tenido que hacer dieta. Lo han escuchado decenas de veces: prohibido comer de noche. A partir de cierta hora nocturna, cerrar la boca y tirar la llave al mar. Tras una revisión exhaustiva de la literatura científica al respecto, investigadores no encontraron la más mínima evidencia de esta afirmación. Comer de noche engorda exactamente igual que comer de día. Este mito parece ser que nació por un estudio solitario y sin cotejar que publicaron en Suecia donde afirmaban que encontró que mujeres obesas dijeron comer más en la noche que las no obesas. La simple realidad es que las mujeres obesas no son sólo "comedoras nocturnas" sino en general comen más durante todas las comidas. Lo único cierto es que la gente sube de peso porque consume más calorías de las que quema, así de claro y de rotundo. Si no quieres engordar, no comas. Pero ni de noche ni de día. Lo siento si te fastidiado la ilusión de dejar esos kilitos de más, cerrando el pico a partir de las 6 de la tarde.

Si quieres una figura esbelta, no comas ni de noche ni de dia

7. La Coca-Cola deshace la carne en 48 horas
FALSO. A los que no tomamos la Coca-Cola nunca nos ha afectado esta leyenda urbana, pero reconozco que cierta curiosidad ha despertado en el resto de la concurrencia. Sin embargo, este mito resulta de lo más fácil de reventar. Simplemente toma un filete de lomo, ponlo en un recipiente con la bebida y espérate dos días a ver lo que pasa. Ya te lo adelanto yo: nada. El filete sigue tan igual como cuando estaba dentro del frigorífico. Así pues, los bebedores compulsivos de la marca más famosa del Universo, ya podrán inyectarse el dulce líquido hasta que aguanten sus vejigas. Estarán a salvo de incómodos agujeros intestinales. Y si añades otro tipo de bebidas no tan inocentes pero igualmente aromáticas, el resultado puede ser glorioso para los agujeros, pero esta vez del bolsillo.


8. Con el frío perdemos calor corporal por la cabeza
FALSO. Cuando se acerca la navidad y con ella el frío de invierno boreal la gente comienza a usar sombreros porque se nos dice que perdemos entre 40 y 45% del calor corporal por la cabeza. Pues no. En temperaturas bajas se pierde calor por cualquier parte del cuerpo descubierta, y la cabeza no tiene nada de especial, aseguran los investigadores. Estudios realizados con cámaras infrarrojas han demostrado de forma rotunda ese hecho. El calor se va por cualquier lado del cuerpo. Quizá este mito ha surgido por la creencia de que la gente se resfría con más frecuencia si va con la cabeza destapada (otro mito). Lo que si es cierto es que en condiciones de bajas temperaturas debemos abrigarnos al máximo posible si, pero todo el cuerpo.


9. El azúcar vuelve hiperactivos a los niños
FALSO. Los investigadores encontraron al menos 12 estudios que analizaban el comportamiento de los niños con dietas que contenía distintos niveles de azúcar y nunca han encontrado diferencias entre ellos. Ni siquiera en estudios de niños que eran considerados "sensibles" al azúcar se encontró una diferencia en el comportamiento tras consumir alimentos libres de azúcar y alimentos con azúcar. Lo más curioso es que en otros estudios que han realizado sobre los padres, se llegó a la conclusión de que éstos afirmaban encontrar a los niños mas activos cuando tomaron azúcar, incluso cuando en realidad lo que tomaron los infantes fue un placebo. Es decir, que los padres tienen el mito tan arraigado que ellos mismos se convencen de que sus hijos se vuelven hiperactivos con la ingesta de azúcar aunque no sea cierto. Evidentemente, hay que tener cuidado con los excesos de glucosa, pero más por una cuestión de salud alimentaria y obesidad que por la hiperactividad.


10. Las resacas se pueden curar y evitar dar positivo en control de alcoholemia
FALSO. ¡Que más quisiéramos! Se están realizando experimentos con un cierto tipo de sustancias empleadas por los anestesiólogos que parece que algún día podrán curarlas en tiempo record, pero por ahora, no vale ninguno de los remedios caseros que has escuchado para no dar positivo en los controles de alcoholemia. No mastiques papel, no te pongas un grano de café bajo la lengua, no te tomes un protector de estómago, no tomes café con sal, no te laves los dientes con menta. Todo eso te lo puedes ahorrar porque a día de hoy no existe ninguna forma de evitar un positivo con el alcoholímetro si has bebido alcohol.

Esta es la única manera de pasar una resaca

Y de regalo, dejo un mito para el final. Más que nada porque no se trata de una mentira científica pero sí lo añado por el modo tan rotundo de pulverizarla. Me ha parecido tan ingenioso que no he podido resistir incluirlo en la selección.

Murciélago es la única palabra del español que contiene las 5 vocales
Cuenta la leyenda, que Lucía Echevarría de Asteinza, ganadora del Premio Planeta y una polémica escritora muy pagada de sí misma, dijo en una entrevista que murciélago era la única palabra del idioma castellano que contenía las 5 vocales. Este mito ha recorrido los correos electrónicos de los internautas hasta la saciedad. Siempre hay algún listillo en las fiestas que salta con la ocurrencia. Hasta que llegó el señor José Fernando Blanco Sánchez y en una carta al periódico ABC le contestó:

Mí estimada señora: piense un poco y controle su euforia. Un escuálido arquitecto llamado Aurelio, o quizás Eulalio, dice que lo más auténtico es tener un abuelito que lleve un traje reticulado y siga el arquetipo de aquel viejo reumático y repudiado que consiguiera (en su tiempo) ser esquilado por un comunicante que cometió adulterio con una encubridora, cerca del estanquillo.

Señora escritora: si el peliagudo enunciado de la ecuación la deja irresoluta entonces mejor olvide su menstruación y piense de modo jerárquico. No se atragante con esta perturbación que no va con su milonguera y meticulosa educación.


No sé si realmente los protagonistas de la trama son los que cuenta la leyenda, pero sí puedo decir que la anulación del mito del murciélago fue, como poco, magistral.

El triángulo de la muerte...


Suena a novela, y sin embargo todos tenemos uno ante nuestros ojos… o debajo de ellos, mejor dicho.

El “triángulo de la muerte” es un nombre pintoresco que se le da a la región de la cara que hay desde el labio superior al entrecejo, y que se debe a una peculiaridad de su drenaje venoso. Recordarás que las venas, al contrario que las arterias, tenían válvulas para favorecer el flujo de la sangre, impidiendo que retrocediera. Pues bien: las venas que drenan esta área carecen de esas válvulas, pues la sangre ahí no necesita tal ayuda.

Dónde está el problema, te preguntarás. Imagina te ha salido un forúnculo, un grano bien hermoso. Tan gordo que pasan bacterias a la vena facial, cuya sangre no encuentra ningún obstáculo para refluir hacia el interior del cráneo y hacer un “grumo” de sangre infectada (tromboflebitis séptica) en las venas intracraneales, concretamente en el seno cavernoso o alguna de sus afluentes (venas oftálmicas o cerebrales). Este evento, aunque es raro, les cuesta la vida a un 20-30% de los enfermos: por eso lo del triángulo de la muerte. Y, aunque no mueran, muchos quedan con secuelas debidas a la afectación de los nervios oculomotores que atraviesan el seno, o a una meningitis secundaria.

Y es por eso que se insiste en que no se deben manipular los granos de esa zona de la cara, no sea que al remover semejante masa de bacterias estemos empujando un puñadito hacia donde no deben…


Bibliografía:
DiNubile MJ. Septic thrombosis of the cavernous sinuses. Arch Neurol. 1988 May;45(5):567-72.
Munckhof WJ, Krishnan A, Kruger P, Looke D. Cavernous sinus thrombosis and meningitis from community-acquired methicillin-resistant Staphylococcus aureus infection. Intern Med J. 2008 Apr;38(4):283-7.

Las mentiras más "cientificas"... Parte I

La era digital tiene como desventaja el constante spam que nos llega con mensajes de todo tipo. Lo más odiados son los llamados “en cadena” pero, dentro de éstos, suelen acabar en nuestro disco duro noticias pretendidamente científicas que nos creemos porque nunca nos paramos a contrastar su contenido. En este post dividido en 2 partes se procederá a desmentir esas que se han convertido ya en “verdades de la ciencia” a base de machacarnos el correo con basura reenviable.

Nos lo tragamos todo. El email se ha convertido en un medio de comunicación tan creíble como otro cualquiera. No por su calidad informativa sino más bien por la pereza mental de no contrastar los datos que nos envían con apariencia de científicos. Estos mitos se han consolidado de tal modo, que los interiorizamos sin el más mínimo debate personal y los aceptamos como verdaderos. Muchas veces los emisores de estas falsas noticias no lo hacen por maldad.

Simplemente, los propios científicos primero emiten la información y luego sus propios colegas la desmienten en los siguientes estudios, pero ya no hay nadie que advierta de la nueva revisión. La cadena de mensajes sigue su curso y lo mismo que la reciben, la vuelven a enviar a sus contactos, extendiendo la desinformación y remachando su “calidad científica” puesto que nadie se detiene a rebatirla. La Revista Médica Británica (British Medical Journal) decidió resolver algunos de estos mitos que han circulado durante años. Todos los estudios se hicieron por Rachel Vreeman y Aaron Carroll que desmontaron las más famosas de estas mentiras de la ciencia. A ellos se unieron luego especialistas de los Estados Unidos que se encargaron de aniquilar unos cuantos mitos más que llevan dando vueltas por la Tierra desde hace generaciones.

1. Usamos sólo el 10 % de nuestro cerebro
Sobre este ya con anterioridad publique un post, así que ya lo sabes. FALSO. Pero en breve recordemos un poco sobre este mito que lleva arraigado mucho tiempo en nuestra sociedad alentado, sobre todo, por los creyentes en poderes paranormales que se escudan siempre en él para justificar esas capacidades sobrenaturales. Aparte de la falacia que supone dar una cifra concreta a un asunto tan complejo (¿de donde se han sacado eso del 10 %?¿Por qué no el 21% o el 6.34 %? ), ningún estudio serio ha demostrado jamás semejante engañabobos. Al analizar una serie de imágenes computacionales y escáneres de resonancia magnética nunca se ha encontrado ninguna zona "durmiente" en el cerebro. Analizando las células o neuronas de un individuo no se encuentran tampoco áreas inactivas o zonas que no estuvieran funcionando. Decir que nuestro cerebro funciona al 10% es tan engañoso como decir que nuestro intestino funciona al 10% porque no somos capaces de digerir piedras o que nuestros ojos funcionan al 10% porque no somos capaces de ver a través de las paredes como Superman.


2. Las uñas y el pelo siguen creciendo después de muerto
FALSO. Por mucho que te juren y perjuren que lo han visto con sus propios ojos, pues no se trata más que de una ilusión óptica generada por el retraimiento de la piel del cadáver, según afirman los investigadores. El crecimiento de uñas y pelo requiere de un complejo proceso hormonal que se paraliza en el momento de morir. Los forenses están hartos de ver cuerpos sin vida y jamás han confirmado que les sigan creciendo estas partes a los afectados. Y ellos sí que tienen posibilidad de medir y observar de forma rigurosa todos estos detalles y sin, embargo, no se tienen noticias serias de una sóla afirmación en sentido favorable al mito.

Esta sí que las tiene largas, pero no parece salida de una tumba (bueno...)

3. Cortarse el pelo al cero hace que crezca más áspero y rápido
FALSO
. Este mito si que lleva tiempo instalado en nuestra sociedad. Hasta los propios peluqueros lo aconsejan cuando ven que el cliente les llega con problemas de calvicie incipiente. Sin embargo, no se trata más que de otra ilusión. Los investigadores encontraron varios estudios que han comparado parches de cabello que crece después de rasurarse y otros sin rasurarse. Se descubrió que el cabello rasurado no crece más rápido y nace sin una punta muy fina que se encuentra en el cabello sin rasurar, lo cual da la impresión de ser más grueso y más áspero. Además, la sensación subjetiva de ver una cabeza completamente rapada y al poco tiempo, verla oscurecida por el pelo, puede ser muy engañosa. Cuando tenemos el cabello largo, sin embargo, apenas notamos el crecimiento hasta que no se trata ya de algunos centímetros.

De igual modo, coexistiendo con esta falsedad, tenemos otra que dice que cortarse los pelillos de las piernas, hace que te crezcan más fuertes y en más negros. De nuevo otra mentira muy extendida precisamente por el aspecto subjetivo que ofrecen los pelos salientes con respecto a los que estaban ya largos. Además, si esto fuera cierto, habría muchas mujeres que tendría los pelos de las piernas como púas del 15, y sin embargo, se pasan años depilándose con maquinillas de afeitar y siempre los tienen igual (no se admiten las evidencias referidas a las suegras).


4. Hay que beber muchos litros de agua al día
FALSO.
Este mito se ha extendido gracias a la nueva cultura de la imagen y del culto al cuerpo. Las modelos no paran de decir por televisión que ellas mantienen su esbelta figura gracias a que beben mucha agua durante todo el día. Por otro lado, hoy parece que todos los alimentos poseen propiedades negativas para el cuerpo humano. Si no es porque tienen colesterol, es porque tienen grasa, y si no, porque tienen azúcar, y si no, porque tienen exceso de oligoelementos y si no, porque tienen pocas vitaminas y si no, porque tienen demasiadas vitaminas. Solución: bebemos agua a raudales y tan felices. Los investigadores bucearon en los estudios que existen sobre el tema y no han encontrado uno sólo que mantenga esta afirmación.

No necesitamos tanta agua en nuestro cuerpo para estar sanos. De hecho, los estudios demuestran que nuestro cuerpo es muy bueno para regular cuánta agua necesitamos, y por eso nos indica cuando tenemos sed. Y además, no se necesita beber tanta cantidad de agua pura porque la necesaria se puede encontrar perfectamente en otro tipo de líquidos que bebemos a diario, como por ejemplo en el café, en los zumos, leche o en los propios alimentos.


5. Leer con poca luz daña nuestros ojos
FALSO.
Esto lo llevamos escuchando desde nuestros padres, que nos regañan cuando nos ponemos a leer casi a luz de una vela. Mito que se ha mantenido durante generaciones porque es cierto que cuando estamos forzando la vista se produce un estrés temporal que irrita o cansa la vista, sin embargo, en cuanto volvemos a las condiciones normales de luz, desaparece ese estrés temporal y no queda ningún daño permanente en nuestro ojo. La evidencia científica confirma este hecho. Lo que sucede es que tampoco es aconsejable leer en malas condiciones lumínicas porque no tiene sentido sufrir irritaciones en los ojos pudiendo evitarlo. Sabiendo que no existe posibilidad de daño permanente quedamos más tranquilos, pero seguimos recomendando leer con iluminación adecuada.


continuara...