domingo, 11 de septiembre de 2011

El rombo de Michaelis...


Seguro que todos los varones que leen esto habrán observado que ciertas mujeres (y también algunos hombres) tienen dos hoyuelos marcados en esa parte donde la espalda pierde su nombre. Lo que no saben es que su atractivo no es poder usarlos para reposar los pulgares, sino que indican quién podría ser una buena madre.

Al menos en lo que se refiere al momento del parto, claro. Esos “hoyuelos de Venus”, como también se les llama a veces, son dos vértices del rombo de Michaelis. Debe su epónimo al obstetra que lo describió en el siglo XIX, el alemán Gustav Adolph Michaelis, y anatómicamente se corresponden con las articulaciones sacroilíacas.
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Lo interesante es que la distancia entre los hoyuelos (lo que sería la diagonal transversa del rombo) es una indicación indirecta del tamaño de la pelvis y, por tanto, del "canal del parto" y la facilidad para parir, igual que lo son la altura de la madre o la anchura de sus caderas (¿entienden ahora por qué algunos hombres prefieren las mujeres con silueta de guitarra?).

Ahora que lo saben, ya tienen una excusa (si es que era necesaria) para mirar a esa zona lumbar que asoma cuando aprieta la temperatura...